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Después del fresco y las lluvias, vuelve el calor

10/01/2011 Opina

Ningún mendocino debe tener dudas de que este verano, al menos en los primeros días de enero, es totalmente atípico. Y no por las temperaturas elevadas sino todo lo contrario.

En lo que va de 2011 las lluvias han contribuido a disminuir el calor y hacer más soportable el período estival. Quienes no tienen pileta en su casa o no han salido de vacaciones seguramente han disfrutado del fresco clima en casa, en el trabajo o en algún espacio verde de Mendoza. De todas formas, para ellos hay malas noticias porque vuelven los días de calor.

Ya desde Año Nuevo se registraron fuertes lluvias que pasaron por agua la noche vieja y el fenómeno se extendió durante toda la semana pasada. «No es anormal que llueva tanto, esta época es en la que suele haber mayores precipitaciones», explicó el ingeniero Raúl Besa, director de Contingencias Climáticas.

En general diciembre, enero y febrero son los meses en que más agua cae y que compensa la poca cantidad de lluvias que se registran durante todo el año aunque, tal como señaló Besa, en diciembre llovió un poco más de lo normal.

Así lo reafirmaron desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN): «Las precipitaciones ocurren con más frecuencia sobre todo debido a las altas temperaturas y a la circulación de aire húmedo. Esto hace que en verano se produzcan más tormentas».

En los últimos días de 2010 los registros de precipitaciones en el Gran Mendoza indicaban que sólo se habían acumulado 110 milímetros de agua, cifra que está por debajo de los 200 milímetros anuales que corresponden al promedio histórico de la región. Sin embargo, durante los primeros días de 2011 esta tendencia se revirtió y sigue en alza ya que durante estos 9 días (hasta la mañana de ayer) ya se han registrado 36mm de agua caída según los registros que el SMN lleva desde la estación ubicada en el Plumerillo.

«La estadística muestra que en el año 2008, en el mes de enero, sólo precipitaron 113mm; hoy en día estamos en condiciones de superar esa cifra», expusieron a modo de ejemplo desde el SMN.

Las lluvias en Mendoza no son algo frecuente, esto no es nada nuevo, y menos en el desierto pero el agua caída desde el cielo siempre es bienvenida. Así lo planteó el ingeniero Besa: «Esto es bastante beneficioso, y se está dando una tendencia creciente sobre todo en la zona del oasis sur (San Rafael, Gral. Alvear y Malargüe) y del oasis norte-este (Junín, Lavalle, Maipú, Rivadavia, Santa Rosa y Luján)».

De hecho, varias de las estaciones ubicadas en los oasis mencionados han registrado valores superiores o muy superiores respecto del promedio registrado para los primeros días del año.

Besa subrayó que la cantidad de agua caída no disminuye las posibilidades de que se produzcan precipitaciones de granizo: «Puede ser que haya tormentas con mucha agua durante varios días y que después caiga granizo, o sea que no hay relación entre una cosa y la otra. Por ejemplo, en (General) Alvear cayó mucha agua toda mezclada con granizo muy chico y blando».

Además, Besa señaló que si bien ha habido granizo, este no ha causado daños graves, salvo en algunas fincas y áreas cultivadas. «En general el daño ha sido bajo, tuvimos casos aislados como en Junín, en un área muy chiquita en donde hubo pérdidas del 15 o el 30% y en La Escandinava, en Bowen (General Alvear)», remarcó. En esta zona, el viernes, las pérdidas en hortalizas, frutales y viñedos fueron prácticamente totales, mientras que en los márgenes los daños bajan hasta el 40 o 50% según los sectores.

Fuente: Diario Los Andes.-