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Dos muertes conmocionaron a una localidad de Junín

25/01/2011 Opina

En el pueblo de Rodríguez Peña de Junín nadie sale del asombro por lo que pasó este fin de semana, cuando el farmacéutico Clemente González (81) y su esposa Rosa Jalif (78), vecinos de la zona, fueron encontrados muertos a cuchillazos en el interior de su casa.

En la vivienda no faltaba nada y tampoco habían sido forzadas las entradas por lo que para la policía, la hipótesis más firme es que el hombre la mató y luego se suicidó. Sin embargo y pese a los distintos elementos que apoyan esta línea investigativa, esta explicación a algunos vecinos no los convence: «Siempre fueron muy buena gente, eran de ayudar mucho y nunca se los escuchó discutir ni pelear», dijeron.

Clemente González tenía una farmacia en el ingreso al pueblo de Rodríguez Peña, un distrito rural ubicado al oeste de la ciudad de Junín. El local estaba sobre la ruta 61, muy cerca de la calle El Quemado y, a unos pocos metros de allí, estaba la casa que el hombre compartía con su mujer.

«Excelentes personas. Yo sé que cada casa es un mundo pero esta gente era muy correcta; él no tenía problemas en fiar los remedios y la mujer ayudaba mucho a la gente que lo precisaba», comentó un vecino que vive cerca.

La clave de los horarios

Algunos testigos dicen que el sábado a la mañana, la farmacia González estuvo abierta, por lo que la tragedia que terminó con la muerte del matrimonio debió desencadenarse recién esa noche. Hay dos elementos que apuntan en este sentido: por un lado, el cuerpo del hombre fue encontrado en calzoncillos, por lo que los peritos estiman que la discusión habría comenzado cuando se estaban por acostar y esto quedaría confirmado con el análisis de los peritos forenses, que estiman que la hora de deceso de la mujer habría sido en la noche del sábado, cuatro horas antes que la de su marido.

«Vaya uno a saber qué les pasó para terminar así, pero todo indica que él la atacó y luego estuvo varias horas pensando qué hacer hasta que decidió suicidarse», comentó una fuente ligada a la investigación y agregó: «En la casa no falta nada, hay incluso plata en un monedero y alhajas; las puertas y ventanas estaban cerradas por adentro y no hay pisadas ni huellas que indiquen que alguien más estuvo en esa casa».

El matrimonio González tenía un hijo que hace algunos días partió de vacaciones a la Costa Atlántica. El fin de semana el hombre intentó comunicarse por teléfono con sus padres y al no tener una respuestas ni en la farmacia ni en la casa, decidió llamar a su suegro, para que éste se arrimara a ver qué era lo que pasaba.

«El hombre tenía llave de la casa. Abrió las rejas de la entrada y después la puerta. Cuando entró, vio a la pareja tirada en el comedor, enseguida cerró y avisó a la comisaría. Eso habrá sido como a las 22.30 del domingo, o sea unas 24 horas después de que ocurrieron las muertes», dijo un investigador

Según los peritos, la mujer presentaba un corte en la garganta y otros, que habrían sido defensivos, en los brazos; además, tenía en sus manos algún mechón de pelo; el hombre también tenía cortes en las venas de los brazos y en el cuello. Investiga el caso, personal de la subcomisaría de Los Barriales.

Fuente: Diario Los Andes.-