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Está embarazada la chica que denunció violación de su padre

21/02/2011 Opina

La Segunda Fiscalía de Instrucción -a cargo de la jueza Patricia Alonso- tras tomarle ayer declaración indagatoria al sospechado, caratuló el caso como «abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo y la convivencia» y dispuso su alojamiento en la penitenciaría provincial.

Desde el pasado miércoles –día en que fue denunciado-, Mario Santos Herrera (51) se encontraba detenido en la Alcaidía de Tribunales (le hicieron exámenes psiquiátricos), del departamento de Junín, en tanto que su hija estuvo 72 horas en el hospital Perrupato, de San Martín, donde recibió atención médica y contención psicológica. El sábado le dieron el alta médica, previo estimarse en tres meses su tiempo de gestación.

Luego, se trasladó a Maipú al domicilio de su tía, Ana Claudia Agüero, quien en breve diálogo telefónico confirmó que la menor «está bien, en compañía de mis hijos» y que actualmente se encuentra bajo «mi responsabilidad», aludiendo a la tenencia parcial de la adolescente que le ha proporcionado la Justicia. Respecto a la posibilidad de solicitar a la Justicia permiso para interrumpir el embarazo de su sobrina, señaló «lo estamos analizando. Pero discúlpeme, no puedo ni quiero hablar».

La menor, acompañada de Agüero, se presentó espontáneamente el miércoles pasado en la Subcomisaría de Barriales, donde afirmó que era violada por su progenitor desde que tenía 8 años y hasta la fecha. Actualmente, cuenta con 17 años.

Amenazados

En su humilde vivienda del barrio San Cayetano, en el distrito de Rodríguez Peña, Carina Andrea Juárez (35), madre de la menor que denunció ser violada por su padre, está desfigurada. Presa de un ataque de rabia, acaba de quemar la ropa de su marido y algunas fotos de tiempos más felices. Guarda para sí, el enorme dolor que le provoca la realidad: su hija hoy está embarazada de su propio esposo, su padre.

El hombre juninense, de 51 años, se dedicaba a labores rurales, como alambrar campos y enmaderar viñas. Fue denunciado en 2008 por la propia esposa, a raíz de su personalidad violenta que se potenciaba por los efectos del alcohol. El matrimonio se separó un tiempo, y luego de recomponer su relación, tuvieron un hijo (el sexto) actualmente de un año.

Entonces, la mujer accedió a retirar las denuncias respectivas que lo excluyeron del hogar. Según su madre, la adolescente, cuando nació su hermanito hace un año «se puso muy contenta. Vivía haciéndole cariños a Joaquín».

Recordó que Santos Herrera siguió consumiendo alcohol y, cuando ella se lo recriminaba recibía amenazas: «Si me volvés a denunciar, voy a matar uno por uno a todos. Empiezo por vos y termino con los chicos».

En su llanto constante, Carina deja escapar algunas palabras: están teñidas de impotencia y de bronca indisimulada. «Jamás sospeché nada de lo que hoy sé. Nunca se me pasó por la cabeza que (su marido) le podría hacer algo a su propia hija. Y aunque notaba que ellos salían juntos a todas partes, al supermercado o hacer trámite, se iban en bicicleta, nada podía imaginar que había algo entre ellos».

«Yo me enteré por los medios que su padre la violaba desde los 8 años, pero jamás mi hija contó ni dijo nada». De todos modos, reconoció que en las últimas semanas había notado que la adolescente andaba muy irritable: «Se enojaba por cualquier cosa».

Amiga de Mayra

La madre evoca la amistad entre Mayra Tarifa, la menor violada y asesinada hace casi 2 años en Barriales, y su hija. «Era muy amiga de Mayra, pero cuando se enteró lo que le pasó, le dio miedo y no quiso ir más a la escuela. Fueron juntas a la primaria y empezaron la secundaria, pero a ella le afectó mucho lo que le pasó, de cómo la mataron».

«Es un sinvergüenza»

Al referirse a su esposo, no oculta su estado de ánimo: «Esta mañana, antes que se lo llevaran al penal, hubiera querido ir a mirarlo y decirle de todo. Es un sinvergüenza. Si en estos momentos tuviera un arma, lo mataría por todo el daño que nos hizo».

Carina recuerda que ese miércoles temprano, ella le encargó a su hija que realizara un trámite en Rivadavia, pero que nunca lo llegó a completar, porque ya había coordinado con su hermana hacer la denuncia policial en la Subcomisaría de Barriales. Y tampoco lo sabía, según su decir.

«Y no he vuelto a verla, fui al hospital y no me autorizaron verla. Y ahora ella ni siquiera me atiende su teléfono», dice con voz quebrada.

Pero los desvelos de Carina pasan hoy por ver de donde sacará el sustento para sus 6 hijos. «El mayor está cosechando y yo también voy a salir a trabajar, porque deseo que mis hijos tengan para comer».

Desde la Municipalidad de Junín, se informó que están buscando el modo de colaborar con la familia para gestionar «el salario familiar correspondiente y alguna ampliación en su vivienda», según expresó Valeria Rómoli, secretaria de Desarrollo Humano.

Fuente: Diario Los Andes.-