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Santa Rosa y La Paz, únicos en el Este sin súper e hipermercados

26/02/2011 Opina

Hablar de súper e hipermercados en cualquier lugar de La Paz o Santa Rosa, es cosa extraña, porque son los únicos departamentos de Mendoza, donde las cadenas aún no decidieron incursionar.

¿Los motivos? Seguramente serán varios, pero hay uno que es fundamental: la escasa concentración de población en un sitio determinado, torna la inversión poco atractiva, de acuerdo a la filosofía de esas cadenas nacionales o internacionales, que privilegian la instalación de sus bocas de expendio en estratégicos lugares de núcleos poblacionales.

Pero, no es este el caso de La Paz y Santa Rosa. Sus habitantes -mayoritariamente- se abastecen de los almacenes de barrios o de algún mercadito más amplio, que se pueden contar con los dedos de una mano para ambos territorios. Y muchos de ellos viven en el campo. Para dar un ejemplo, entre ambos territorios, de marcada influencia ganadera, la superficie supera los 15.000 kilómetros cuadrados.

Territorio santarrosino

El departamento está compuesto de tres conglomerados urbanos, que deben totalizar en su conjunto unos 15 mil habitantes. La Dormida, Las Catitas y la Villa cabecera son los distritos más numerosos, que se sitúan a 60, 45 y 35 kilómetros, respectivamente, de San Martín, el punto más próximo donde pueden encontrar supermercados.

Pero los otros 5 mil habitantes se encuentran dispersos en su amplio espacio hacia el norte y el sur, cortado por la ruta nacional 7, cuya población está signada fuertemente por la actividad ganadera.

El presidente de la Cámara Agropecuaria, Industrial y Comercial de Santa Rosa, Luis Zoppis, consideró que «a las cadenas de supermercados no les interesa invertir en nuestro departamento, porque en Santa Rosa el poder adquisitivo es bajo». Y destacó el trato familiar que existe entre el cliente con el almacenero, panadero o verdulero.

Para proteger al pequeño y mediano comerciante, durante 2009 el intendente Sergio Salgado anunció que enviaría un proyecto de ordenanza prohibiendo la instalación de las cadenas de supermercados, o de mercados con más de 300 metros cuadrados cubiertos. Y si bien el proyecto no prosperó, tampoco se tuvo conocimiento, ni antes ni después, de que hubiese alguna cadena interesada en realizar alguna inversión en Santa Rosa.

No todos deciden hacer sus compras en los sitios donde residen. Algunos, suelen viajar hasta San Martín cuando realizan algún trámite y deciden darse una vuelta por los supermercados.

«Nosotros cuando tenemos que viajar a San Martín en el auto, aprovechamos bien el viaje, porque hacemos nuestras diligencias y buscamos las ofertas del supermercado, pero cada vez hay menos diferencias de precios con lo que nos ofrecen acá en Santa Rosa», dice Antonia Domínguez.

Geografía paceña

Este extenso departamento, que limita con San Luis, cuenta con casi diez mil habitantes, de acuerdo al Censo 2010, y por sus calles se observan quioscos y pequeños almacenes a los que sus vecinos concurren habitualmente.

Los mayores núcleos poblaciones son la Villa Nueva, la Villa Antigua y Desaguadero. Un paceño que desee viajar a realizar sus compras en San Martín, si tiene auto deberá hacer 180 kilómetros entre ida y vuelta. Y si viaja en colectivo, que son por lo general distantes entre uno y otro, deberá contar con 30 pesos para pagar su pasaje.

Edith Gómez de Panello, quien posee una pequeña despensa en el barrio Los Chañares, destaca que «sería bueno que llegase alguna cadena de supermercados para que bajasen un poco los precios, aunque nosotros sabemos que venderíamos menos. Pero en La Paz y en todos lados, el sol sale para todos».

«Cuando el negocio está cerrado, nosotros golpeamos las manos y nos abren para atendernos, porque hay una relación de amistad entre nosotros», dice Lucía Orozco.

En La Paz, hay otro aspecto a tener en cuenta y que impactó en su actividad comercial. Con la construcción de la Doble Vía, el ingreso a la villa deberá hacerse bajando un puente, y el camino ya no quedará tan expedito para ingresar a la misma. Antes, turistas y viajeros, solían de «pasada» entrar para comer, cargar combustible o simplemente dar un paseo.

Ahora se observa una mengua en ese flujo de ingreso que había y la prueba mas contundente era que las casas de comida que se encontraban al ingreso de La Paz, antes de comenzar la construcción del puente, fueron barridas por el progreso y la recesión que les originó ese impacto. De ellas, hoy no ha quedado ninguna.

Una brecha que se acorta

Los precios de esos almacenes barriales, siempre comparado con el de los supermercados, son generalmente superiores, pero los aumentos de los precios no son tan acelerados. Este hecho tiene una explicación: las góndolas de los súper tienen un alto grado de rotación y una actualización inmediata en los aumentos de precios. En contraposición, en los mercados las góndolas se vacían mas lentamente y los precios se desactualizan más.

Recientemente, un estudio privado indicó que en la actualidad las grandes cadenas son, en promedio, entre un tres y un diez por ciento más baratas que el resto de los canales comerciales. Sin embargo, históricamente esta brecha era de entre trece y quince puntos de diferencia. Y es sabido que el secreto de ello son los volúmenes de compra entre uno y otro.

El fiado

En el trato familiar que se mantiene en los almacenes de pueblo, como La Paz y Santa Rosa, se encuentra un valor distintivo que en la ciudad se perdió hace décadas: el fiado. Aún en la actualidad, los dueños de los negocios, suelen dar créditos semanales o mensuales -de acuerdo a la situación laboral del cliente-, en lo que nuestros abuelos denominaban «fiado», anotando los productos llevados en una libreta o en algún cuaderno.

Hoy, La Paz y Santa Rosa permanecen en estado de «pureza» en relación a las cadenas de supermercados, incluidos los chinos, de notable crecimiento en los últimos años en el país y en Mendoza. Nada de eso les ha alterado sus hábitos a esos dos departamentos.

Fenómeno social

Bien podría esta situación constituir un fenómeno social, y para la socióloga Natalia Millán, «sus habitantes han preservado mejor su identidad y sus costumbres sin haberse visto invadidos por el hipermercadismo». Para la profesional, debería potenciarse ese valor en sociedad con las comunas locales.

Hoy, los habitantes de La Paz y Santa Rosa, no parecen demasiado preocupados por no contar en sus territorios con cadenas de supermercados. Es más, pareciera que disfrutan de la idiosincrasia de la compra en el almacén del barrio.

Fuente: Diario Los Andes.-