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Aumento de delitos sexuales en el Este

02/03/2011 Opina

Casi en simultáneo con la puesta en funcionamiento del nuevo Código Procesal Penal para la Tercera Circunscripción Judicial, que ocurrió esta semana, se conoció que en la zona Este los delitos de índole sexual tuvieron, durante 2010, un sensible incremento estimado en 20 por ciento, si se lo relaciona con el año anterior, de acuerdo a estadísticas de la propia Justicia provincial.

Más denuncias

«La gente hoy se anima a denunciar esos temas tan sensibles, porque hay un grado importante de credibilidad en la Justicia, a lo que hay que agregar que varios organismos e instituciones también están ayudando a la víctima», analizó Patricia Alonso, a cargo del Segundo Juzgado de Instrucción, al ser consultada por las causas del aumento en los delitos de orden sexual.

Recordó que hasta hace unos años, la víctima sufría una condena social y -en muchos casos- era señalada como «culpable». «Por algo le habrá pasado», era el latiguillo de la época, explicó la magistrada.

«Uno de los motivos por lo que aumentaron los delitos es que también aumentaron las denuncias de esos delitos», dijo y remitió las causas a distintos factores, que pasan por lo social, económico y educativo, aunque no restringió la dimensión del fenómeno al caracterizarlo como «cultural».

Alonso se mostró desencantada con la televisión porque hay programas masivos «que todos sabemos cuáles son y a qué nos referimos», donde hay sexo explícito y permisividad en las conductas y que no ayudan «a resolver esta problemática que se potencia durante el verano», aunque no arriesgó a ensayar el por qué de ese aumento en el período estival.

A modo de ejemplo, durante 2009 se registraron en el juzgado de su competencia, 28 casos de distintos delitos sexuales.

En 2010, la cifra trepó a 35 casos, o sea 20 por ciento mas. Mostró su temor a un nuevo aumento en esta delictuosidad porque «con la puesta en marcha del nuevo Código Procesal Penal las víctimas no tendrán que hacer más las denuncias ante las autoridades policiales y sí en las oficinas fiscales, hecho que dará más confianza a las víctimas», según estimó.

Pero la estadística de la zona Este en esta materia es alarmante si se tiene en cuenta que, en el orden provincial, durante 2009 hubo 108 episodios de ese tipo y, en 2010 sólo 96, con lo que la disminución en Mendoza -en general- fue superior al diez por ciento.

Creciente problemática

El presidente del Colegio de Abogados y Procuradores de la zona Este, José Zambrana, recordó la preocupación de esa entidad y «nuestro aporte a esta creciente problemática».

Entre setiembre y octubre pasado se convocó a especialistas para que disertaran en San Martín. La primera Jornada fue dictada por Carlos Parma y se denominó «Jornadas sobre delitos de abuso sexual y violencia intrafamiliar»; la segunda, por Germán Ferrer, llamada «La cuestión de los menores: víctimas o victimarios».

Una brecha que se ahonda

La Jefa del Programa de Prevención al Maltrato de la niñez, adolescencia y familia, Marta Stagni, consideró que «en el maltrato infanto juvenil, interviene una serie de causas y factores que tienen que ver con el contexto en que se desarrolla la familia y que podría revertirse mediante la salud y la educación».

Luego, la funcionaria resumió: «Pero una cosa es lo general y otro es el caso en particular, que es donde pasaron los hechos. Pobreza, hacinamiento, falta de educación o cultura, el contexto en sí, son disparadores».

Para revertir esta tendencia, consideró fundamental «la incorporación, al sistema, de los excluidos, porque hubo una década, la del 90, que profundizó las diferencias entre los que tenían y no tenían, dejando una brecha muy difícil y con tendencia a ahondarse».

Consideró «necesarias las políticas sociales de inclusión, porque un niño que tiene un documento, por ejemplo, y va a la escuela, que está dentro del sistema de salud y bien alimentado, es un niño que tiene posibilidades de futuro».

Trama de ocultamientos

Días atrás, cuando se conoció el caso de la adolescente de Rodríguez Peña violada por su padre, un psicólogo consideró que «un padre que viola a su hija, tiene una personalidad más perversa que el violador que viola a una vecina, porque está agravado por el vínculo familiar, aunque no hay grandes estudios acerca de por qué un padre llega a violar a su hija».

El especialista estima que «en el entorno familiar suele haber una trama de ocultamientos o negación».

Fuente: Diario Los Andes.-