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Un artista que se nutre con las tradiciones del Este

12/03/2011 Opina

Hay una casa en la ciudad de Rivadavia que guarda en cada rincón, entre muebles y electrodomésticos, una vasta colección de pinturas, esculturas, dibujos y cerámicas. Es el hogar del artista plástico Gustavo Parisi (40), referente de la cultura en la región, autor de esas obras y de muchas más que ha vendido o regalado y cuyo denominador común es el aire indígena y gauchesco que las atraviesa.

“Cada artista se nutre de los elementos con los que mejor se siente a la hora de trabajar; en mi caso estos recursos tienen mucho que ver con la arqueología, con la historia, con las costumbres y las leyendas, y creo que sería imposible prescindir de ellos”, cuenta Gustavo Parisi, el ?Pato’ Parisi para la gran mayoría de quienes lo conocen.

Si bien es técnico en Producción Artística y cursa el profesorado de Arte, Parisi se inició como un autodidacta. Haciendo memoria recuerda sus comienzos en la caricatura, cuando tenía 13 ó 14 años.

De esa primera época sobreviven algunos recursos como el del grotesco, que aplica con acierto a muchas de sus obras, creando con sus manos sobre la arcilla hombres y mujeres de rasgos y extremidades exagerados, que han sido moldeados recreando tareas tradicionales como las de tomero y cosechador.

Parisi supo tener en los últimos años su casa abierta al público, que así recorría sus obras, consultaba dudas y llegado el caso compraba alguna de ellas.

“Lamentablemente los tiempos están difíciles y hay mucha inseguridad, por lo que hoy no podés abrir tu casa a todo el mundo. Lo que necesitaríamos en Rivadavia es alguna sala de exposición permanente”, dice el ceramista y agrega: “Es algo que ya hemos planteado infinidad de veces en la comuna, pero pasan las gestiones y siempre hay prioridades mayores. Para el artista plástico de la región está muy complicado y nadie piensa en salas o catálogos locales”.

Vivir del arte en la zona Este es un privilegio sólo reservado a algunos cantores; difícilmente un escritor o artista plástico lo haga y el caso de Parisi no es la excepción: “Soy docente, que es un sueldo seguro. Vender obras no es tarea fácil porque acá no hay conciencia de arte entre la gente. Ven un cuadro o una escultura y, aunque les guste, a la mayoría le cuesta meter la mano en la billetera”.

Parisi reparte su tiempo entre las escuelas y el taller de arte; en sus cuadros también existe esa impronta rural y, en su ejecución, el artista emplea óleos, pero también materiales nobles como el cuero, las telas rústicas o la piedra. Apenas en el ingreso a la casa hay una pintura reciente, ?Apocalipsis Pampa’, que es una muestra de esta técnica.

El “Pato” Parisi ha expuesto dentro y fuera de la provincia; ha convivido con indígenas del norte aprendiendo sus técnicas en el manejo de la arcilla y se ha internado en los campos buscando inspiración. “El fin último de esta actividad es el de comunicar parte de nuestra historia, de nuestras tradiciones y costumbres. La esencia de lo argentino y lo latinoamericano.”

Fuente: Diario Los Andes.-

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