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Roban 3 caballos entrenados para realizar equinoterapia

16/03/2011 Opina

«Todo esto es muy triste, el que se robó los caballos no tiene idea el daño inmenso que le ha hecho a estos chicos», dice Alberto Panella, titular del Hogar para la Integración Social del Discapacitado Mental (Hisdim), mientras camina por el predio que la institución tiene en una granja de Los Barriales, de donde alguien se robó tres caballos que eran usados en equinoterapia, para la rehabilitación de una docena de discapacitados.

«Es la tercera vez en los últimos años que nos roban los animales que usamos en equinoterapia y ahora nos dejaron sin ninguno. A mi no me preocupa tanto el valor monetario de los caballos, porque eso sería lo de menos, lo grave es lo que significaban para estos chicos porque eran animales muy mansos y entrenados para rehabilitación», explica Panella, hace una pausa y especula sobre cómo seguir: «Vamos a tener que tratar de conseguir nuevos caballos y entrenarlos para continuar con la terapia de los chicos, pero es algo que en el mejor de los casos llevará meses».

Hisdim funciona en dos locales distintos de la zona Este: por un lado está el colegio de rehabilitación en la ciudad de San Martín y por otro la granja en la zona de Corrales Negros, en el distrito de Los Barriales, de Junín. Por las mañanas, muchos pacientes de Junín, Rivadavia y San Martín concurrían a la granja para realizar actividades de equinoterapia.

Después de los últimos robos ocurridos en la granja, los caballos habían comenzado a dormir en un galpón, con candado y tornillos de seguridad en el portón, pero ni así pudieron evitar que se los llevaran. Los cuatreros llegaron de madrugada hasta los patios de la casona en Los Barriales, donde convive las 24 horas un grupo de 16 pacientes de entre 22 y 63 años con problemas mentales y motrices, abrieron el portón y se llevaron los caballos por una huella. Dos días antes, alguien había envenenado la perra rottweiler que cuidaba el lugar.

«No tenemos sereno y a las tres enfermeras que están con los pacientes les tengo prohibido salir si escuchan algún ruido de noche, porque no quiero que además de robarnos, esta gente termine hiriendo a alguien», dice Panella, que en la noche del robo no estaba en la granja sino en el colegio que Hisdim tiene en San Martín.

«Estamos cansados y lamentablemente los ladrones no deben entender el daño inmenso que nos hacen, no tanto a nosotros, sino a los chicos que los usan para su rehabilitación. En estos últimos años, además de los caballos nos han llevado un generador de corriente, cerdos, terneros y dos vacas, que los pacientes de las granjas ordeñaban para elaborar quesos», cuenta el hombre y cierra».

Fuente: Diario Los Andes.-