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Rodolfo Alberto Ramos, un sanrafaelino mar adentro

10/04/2011 Opina

Rodolfo Alberto Ramos es marino hace 11 años y es uno de los cocineros del destructor ARA “La Argentina” que el 31 de marzo regresó –junto a otros once buques– de su participación en el primer ejercicio naval integrado del año.

PUERTO BELGRANO – Hace cuatro años que el cabo principal Rodolfo Alberto Ramos de la Armada Argentina tiene como destino la cocina del destructor ARA “La Argentina” donde prepara diariamente el rancho para unos cien tripulantes.

Desde el 29 de marzo y durante unas 48 horas, “La Argentina” desarrolló el primer adiestramiento naval del año en la zona del faro El Rincón, y Rodolfo contribuyó a que sea un éxito desde su puesto de trabajo.

“En navegación, la tarea en la cocina es permanente. Un día mío comienza con formación, luego tomamos unos mates con los compañeros y a las 8 empezamos a full. Somos seis y dividimos la tarea en primer y segundo plato, postre y luego las relacionadas a mantener limpio y ordenado el lugar; por la mañana y noche”, detalló sobre su trabajo.

Al cocinero le gusta preparar una comida bien argentina, “me encanta el clásico de milanesas con papas fritas”, rió Rodolfo.

Junto a “La Argentina”, diez unidades de superficie arribaron a la dársena de Puerto Belgrano: los destructores ARA “Sarandí” y ARA “Almirante Brown”; las corbetas ARA “Spiro”, ARA “Parker”, ARA “Robinson”, ARA “Rosales” y ARA “Espora”; el transporte rápido multipropósito ARA “Hércules”, el transporte ARA “Bahía San Blas” y el aviso ARA “Teniente Olivieri”. Además participaron unidades de Infantería de Marina y aeronavales con helicópteros Fennec y Sea King y un avión Super Etendart.

Los ejercicios de adiestramiento en el mar fueron de remolque efectivo, pasaje al habla, hombre al agua, lanzamiento de torpedos, traspaso de peso, y visita, registro y captura, entre otros. Con las unidades aeronavales se ejecutaron prácticas de aterrizaje y despegue y ejercicios antiaéreos.

Además, cada buque desarrolló individualmente actividades propias de un primer adiestramiento en el mar como rol de abandono y combate, lucha contra incendios, control de averías o timón sin gobierno, de las que el sanrafaelino participó como todo marino embarcado, además de su trabajo en la cocina.

De la cordillera al mar

Rodolfo Ramos tiene 34 años, nació el 27 de abril del 1976 en San Rafael (Mendoza) y se radicó en Mar del Plata con su esposa y sus hijos, Tamara de 10 años y Neemías de 5. Sin embargo, el apostadero del destructor “La Argentina” es la Base Naval Puerto Belgrano, ubicado al sur de Buenos Aires, y viaja cada fin de semana a visitar a su familia, es trocista.

En Mar del Plata se encuentran también sus hermanos y su mamá, pero tiene a todos sus parientes en San Rafael, “están todos mis tíos y primos, maternos y paternos, porque ambos son de Mendoza”, adelantó.

“Tengo los mejores recuerdos de San Rafael cuando jugaba al fútbol, jugué en Huracán, y mi infancia la pasé en ese club; recuerdo también que con mi padre íbamos de vacaciones al Valle Grande y al Nihuil, unos paisajes hermosos”, recordó.

Rodolfo es del barrio Muson e hizo la primaria en la escuela Nº 1083 Faustino Picallo y el secundario en el comercial Nº 2 Islas Malvinas. Allí fue donde por casualidad escuchó a un compañero del secundario hablar de la Armada Argentina.

“Vine a la Armada a los 18 años, fue toda una anécdota, haciendo el secundario de noche terminamos una prueba de matemática y salimos al recreo con un amigo; ahí otro compañero nos comenta que quería ingresar a la Armada Argentina”, introdujo Rodolfo.

“Me motivó la curiosidad cuando escuché hablar a este compañero, ni la había sentido nombrar a la Fuerza. De un día para el otro fue la decisión y nos fuimos a la Delegación Naval de Mendoza y entramos con mi amigo, pero este compañero no, una pena”, relató.

“Fue en el ´95 y me alisté como Tropa Voluntaria Infante de Marina. Luego a los 23 años, en 1998, ingresé a la Escuela de Suboficiales y me hice cocinero”, contó.

A Rodolfo Ramos lo que más le gusta del ámbito naval es conocer lugares y viajar, “tuve la posibilidad de conocer la Antártida, varias ciudades argentinas del sur y países del norte como Brasil”.

Regala de cierre una de sus mejores anécdotas como cocinero naval. “La mejor fue hacer asado en la Antártida arriba del buque oceanográfico ARA ‘Puerto Deseado’ con 10 grados bajo cero, ropa térmica y guantes. Dos haciendo un asado para 160 personas”, se despidió el marino mendocino.

 

Por www.gacetamarinera.com.ar