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Barrio PAN: las casas entregadas por un programa social de Raúl Alfonsín

18/04/2011 Opina

Allá por mayo de 1984, el gobierno del entonces presidente Raúl Alfonsín implementaba el Plan Alimentario Nacional (PAN), que durante cinco años distribuyó en todo el país, una caja de alimentos mensual a familias de escasos recursos; ese programa permitió en el departamento de La Paz construir 200 viviendas, cuya primera etapa se entregó en 1986, y que dieron forma, precisamente el barrio PAN, un lugar de gente macanuda y trabajadora, que con esfuerzo ha ido progresando y ampliando aquellas pequeñas casas de los comienzos, que se entregaban con un solo dormitorio, el baño y la cocina.

“Nosotros fuimos los primeros que llegamos. La llave de la casa nos la entregaron el 17 de agosto de 1986 y aquella misma tarde, con un carrito, nos fuimos trayendo nuestras cosas y a la noche ya estábamos instalados”, recuerda Argentino Castro, albañil y panadero, hombre de sonrisa fácil que está casado desde hace más de 30 años con Luisa. “En aquella primera época esto era un guadal tremendo, no había un sólo arbolito plantado y los vientos cruzaban el barrio levantando tremendas polvaredas y llevándose, más de una vez, alguno que otro techo de chapa”, cuenta el matrimonio.

A las primeras cien casas del barrio las fue a entregar el entonces secretario de Promoción de la Nación, Fernando Alfonsín, asunto que levantó gran revuelo en el pueblo “porque aunque no era el presidente sino su hermano, igual se trataba de un hombre importante y de esos a La Paz no vienen muchos”, dice María Izaguirre.

Pasaron los meses y tras los primeros años, el barrio se completó con otras dos etapas, la última de ellas entregada en 1991. Actualmente son 200 familias las que viven en el PAN, la mayoría con ingresos que provienen de empleos en la policía o en el municipio, aunque también hay obreros rurales, comerciantes y albañiles.

“Tal como fueron entregadas, hoy no queda ninguna casa porque los vecinos, algunos con más dinero y otros con menos, fuimos ampliando las viviendas”, dice María y recuerda que el barrio se construyó bajo la administración de la cooperativa 4 de Agosto y que recién el año pasado, unas 100 familias comenzaron a pagar las escrituras de sus casas: “Las viviendas eran propiedad de la cooperativa y muchas lo siguen siendo”, explica la mujer y dice entusiasmada que cuando termine de pagar la escritura, finalmente la casa será suya “y esa será una de las grandes alegrías de mi vida”.

Viviana Contreras tiene una despensa en el barrio PAN con la que ayuda para que sus dos hijos estudien, el varón lo hace en San Luis y ella en un terciario paceño: “Empezamos con muy poco, una cocina, un baño y un dormitorio pero era mucho más que lo que teníamos en Desaguadero, donde ni luz había y al agua la sacábamos con una bomba”, explica, hace una pausa como recordando la época y sigue:

“De a poco pudimos ampliar y también de a poco fueron llegando los servicios”. El último gran avance fue la instalación de las cloacas, hace menos de un año.

Al barrio Pan lo forman ocho manzanas y la escuela Ladislao Navarro, nace en el cruce de la avenida 25 de Mayo y la calle Control, que es una de las que llevan hacia la ruta 7; está ubicado a solo unas cuantas cuadras del municipio, pero fuera del casco céntrico que da forma a la villa cabecera.

Todos parecen coincidir en que lo mejor que tiene el barrio es a la propia gente que lo habita y destacan también “la tranquilidad con la que vivimos”. Alcanza con caminar un momento por esas calles de tierra para intuir que el asunto debe ser así nomás, que esta mañana, como la gran mayoría de las que vendrá, seguirá avanzando lenta y con una quietud que relaja.

“Somos como una gran familia, muy solidarios entre nosotros. Fíjese que por cualquier cosa, yo tengo llave de la casa de algunos vecinos y ellos tienen la mía”, dice Marita Quiroga.

 

Fuente: Diario Los Andes.-