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Recubrieron un canal, pero se olvidaron de los árboles

03/05/2011 2 Comentarios

Ante la posibilidad cierta de que los árboles se terminaran cayendo sobre el camino, en los últimos meses Vialidad Provincial taló más de 600 álamos secos en el distrito de Reducción, de Rivadavia; las plantas arrancadas fueron muriendo en los últimos cuatro años, como consecuencia de que la millonaria obra de impermeabilización del canal Reducción-Los Andes, llevada adelante por Irrigación, nunca previó un sistema de riego que permitiera seguir alimentando con agua, a la histórica arboleda de álamos que recorre la ruta 62.

«Impermeabilizado el canal, los árboles se fueron muriendo porque ya no tuvieron de dónde sacar agua; es así de sencillo y frente a la posibilidad de que se cayeran sobre el camino pedimos autorización a Recursos Naturales para talarlos», explicó Omar Venegas, delegado en el Este de Vialidad Provincial.

Al día de hoy, los álamos secos y talados en la ruta 62, de La Reducción, son más de 600, pero todavía quedan otras cien plantas muertas en pie y además, un estudio de Vialidad señala que hay al menos otros 300 ejemplares que morirán antes de la primavera, si no se construye un sistema de riego que revierta la situación.

Ilda Pérez es vecina de la zona y tiene frente a su casa dos álamos secos que todavía no han sido quitados. La mujer teme que las plantas terminen sobre el techo de su vivienda y cuenta que «después que impermeabilizaron el canal, los árboles se empezaron a secar. Irrigación dijo que largaría un poco de agua por el viejo canal pero eso nunca pasó».

Muertos de sed

Para llegar a estos centenares de álamos muertos hay que retroceder hasta mediados de 2007. En aquel momento y tras dos años de trabajo y una inversión de 62 millones de pesos, Irrigación inauguraba la obra de impermeabilización del canal Reducción-Los Andes, un cauce que riega más de 13.000 hectáreas cultivadas, en cinco distritos rurales de Rivadavia. El canal toma sus aguas del dique Venegas, que a su vez es alimentado por el embalse El Carrizal y forma la columna vertebral de riego en el departamento.

Sin embargo, la millonaria obra de Irrigación no contempló un sistema que garantizara agua al tupido arbolado que ya existía en la zona y que históricamente se alimentó de las filtraciones del viejo canal de tierra. Así, cientos de álamos, la mayoría de ellos ubicados a sólo metros del canal impermeabilizado por Irrigación se fueron secando.

Una excepción ocurre en la llamada ‘plaza de los burros’, un predio de churrasqueras y mesas de cemento rodeado por una arboleda que ha sabido mantener su vitalidad, gracias a que los mismos vecinos decidieron hacer una pequeña perforación en la impermeabilización del canal, para que así un hilo de agua riegue los álamos.

Pequeñas perforaciones

La diputada justicialista Rita Morco trabaja en un proyecto de ley que contemple, en futuras impermeabilizaciones, la obligación de abrir, cada tantos metros, un pequeño hoyo que garantice agua al arbolado. «La idea es que sin poner en riesgo el caudal de agua para los cultivos, garanticemos el riego de los árboles con pequeñas perforaciones (posiblemente cada mil metros) y que sean administradas por los mismos tomeros».

 

Fuente: Diario Los Andes.-

 

2 Comentarios »

  • nnn dijo:

    QUE PASA CON EL IMPACTO AMBIENTAL, QUIEN SUPERVISA ESTO, Y LA MADERA QUE LA HICIERON O QUIEN SE HIZO DE ESTA MADERA.

  • nn dijo:

    QUE PASA CON EL IMPACTO AMBIENTAL, QUIEN SUPERVISA ESTO, Y LA MADERA QUE LA HICIERON O QUIEN SE HIZO DE ESTA MADERA.