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Loly, la mona aulladora que fue “delatada” por sus vecinos

14/07/2011 Opina

Un llamado anónimo al 911 advirtió sobre la vida en cautiverio que venía llevando un mono en el patio de una casa de Rivadavia. La policía rural allanó la vivienda y efectivamente se encontró con una mona Carayá de unos cuatro años de edad que, según comentaron algunos vecinos, pasaba la mayor parte del tiempo encerrada en una pequeña jaula con forma de tubo.

El animal fue llevado primero a la sede en San Martín de la Dirección de Recursos Naturales y, ayer al mediodía, se lo trasladó al zoológico provincial, donde quedó en cuarentena, un paso previo a la nueva vida que llevará de acá en más en compañía de una docena monos de su misma especie.

Jorge Mesa, delegado de Recursos Naturales en el Este, señaló que “bajo ningún aspecto está permitida en Mendoza la tenencia de este tipo de animales en casas particulares; por eso le pedimos a la gente que tenga noticias de que esto está ocurriendo en algún lugar, que haga la denuncia telefónica en forma anónima para que podamos recuperarlos”.

La mona Carayá en cuestión se llama Loly y durante casi cuatro años vivió en los patios de una vivienda en el barrio Los Carrizales, muy cerca del lago municipal, en la zona sur de la ciudad de Rivadavia. Algunos vecinos aseguran que Loly pasaba la mayor parte del tiempo adentro de una pequeña jaula, de gruesos alambres y con forma de tubo, que no tiene más de 1 metro 20 de alto por unos 50 centímetros de diámetro.

“Parece que el bicho a veces se escapaba y se terminaba cruzando a los vecinos de la cuadra por las medianeras. Estos son los famosos ‘monos aulladores’ y calculo que el asunto habrá asustado y molestado a más de uno”, comentó una fuente que participó en el secuestro del animal y que reveló: “Uno de esos vecinos fue el que llamó avisando que estaba la mona”.

Con la policía golpeándole la puerta, al dueño de la mona no le quedó otra que entregar mansamente al animal: “Sí, pasen, la tengo en el patio, se llama Loly”, habrá dicho, palabras más o menos y sin mayores preámbulos, el hombre de la casa, quien aseguró que no sabía que estaba cometiendo un delito al tener un mono de mascota; además, juró que la había encontrado en plena calle hacía unos cuatro años, “más o menos”.

Sin embargo, la gente de Recursos Naturales no está muy convencida de que eso sea cierto. “A estos monos los capturan de pichoncitos (sic) en las selvas de Misiones y muchas veces, para agarrarlos, es necesario matar primero a las madres, porque los defienden con mucha garra”, explicaron didácticos desde Recursos Naturales, como quien habla para un video de la National Geographic. Y siguieron: “Hay que tener en cuenta que son animales cuyo número está en retroceso y su captura complica aún más su supervivencia”.

Datos del mercado negro: un mono Carayá puede costar entre 300 y 3.000 pesos y el valor del animal muchas veces tiene que ver con quién es el entregador y con la cara del comprador. “Hay camioneros sin escrúpulos que los traen del norte por 50 pesos; como son crías pequeñas los suelen ocultar en los sitios más insólitos para pasar controles, como puede ser en el interior de un termo al que se le saca el recipiente de vidrio”, explicaron.

La protección de la fauna silvestre está regulada en la Nación por la ley 22.421 y la provincia adhiere con la ley 4.602. “El único modo de tener pájaros silvestres en la casa es que hayan sido comprados en criaderos autorizados y no cualquier ave se permite para el cautiverio”, explicó Mesa y recordó que el secuestro de estos animales es moneda corriente en los caminos rurales de la provincia. “Vez pasada, un hombre traía ocultos en la puerta del auto más de 20 pichones; también se usa el doble fondo de algunas camionetas, las cuchetas de los camiones; en fin, el mercado negro de estos animales lamentablemente es muy lucrativo”.

Para denunciar fauna silvestre en cautiverio hay que llamar al 911 o al 0800-666-5183, que es el teléfono de la policía rural. Las denuncias pueden ser anónimas.

 

Fuente: Diario Los Andes.-