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Los asesinos creían que en lo de Gini había mucha plata

12/08/2011 Opina

Ayer se cumplió la tercera jornada del juicio por el crimen de don Pedro Gini (65), comerciante de Junín asesinado en su casa durante un asalto en la noche de 28 de setiembre de 2009, y entre otros testigos declararon su viuda, un sacerdote que cenaba en la casa vecina, el médico que hizo la necropsia y los peritos encargados de armar un perfil psicológico de los cinco acusados que tiene el caso.

María del Carmen Soriano Arias fue la esposa de Pedro Gini y en la noche del crimen estaba en su cama, recuperándose de una operación y a la espera de que su marido volviera a casa, cuando sintió que le abrían la puerta de calle a patadas.

«Entraron en el dormitorio, eran cuatro hombres y uno me puso un revólver en la cabeza», contó la mujer al tribunal, con la voz entrecortada por los recuerdos.

El que parecía ser el jefe ordenó que les entregara la plata y la joyas. «Les contesté que joyas no usaba y que dinero no tenía porque mi marido había pagado unos tractores esa mañana», explicó la mujer, entonces uno de los delincuentes se quedó junto a ella y los otros salieron de la habitación.

«Los escuchaba andar y a cada rato entraba alguno y me decían lo mismo: la plata, la plata, la plata».

Testimonio de la esposa

Con el testimonio de María del Carmen tambalean las declaraciones de dos de los imputados: Manuel Gustavo Sosa (41) y José Misael González (27) aseguran que fueron a Junín con la idea de comprar herramientas y que entraron a la casa mucho después que César Armando Pace (44) y Walter Orlando Gélvez (25); dicen que lo hicieron cuando Pedo Gini ya estaba malherido y en el suelo.

Esa noche, el único dinero importante en la casa estaba oculto en un tubo, eran casi $ 15.000 que el matrimonio estaba ahorrando para el cumpleaños de un nieto y los delincuentes nunca lo encontraron.

«Sería difícil creer que no se hayan manejado con un dato preciso y que vinieran desde el barrio La Gloria a Junín para un asalto al voleo. Pedían plata y en el domicilio había plata», declaró uno de los policías que intervino en el procedimiento. Para la fiscalía, el ideólogo es Pace, que frecuentaba la zona y conocía a Gini.

Así, sin el dinero que habían ido a buscar, es probable que la banda decidiera llevarse las motosierras del negocio de Gini; tal vez en ese momento fue que llegó el dueño de casa, lo atacaron, lo dejaron atado y malherido y cargaron parte de las herramientas en su propia camioneta, pero las balizas de un móvil policial que pasaba de casualidad por la calle los asustó y escaparon sin nada.

El único que parece no haber entrado a la vivienda es Luis Alberto Rodríguez (38), que se habría quedado afuera, junto a la camioneta que los llevó a Junín.

En el juicio y entre el público estuvo presente el intendente Mario Abed; es que el homicidio de Gini repercutió mucho en la zona.

Aquella noche, el padre Marcelo cenaba a pocos metros de allí, en la casa de Luis Gini, hijo de la víctima, y confirmó lo que ya declaró el hijo, que cuando encontraron a don Pedro en el suelo, atado con precintos y cables, golpeado en la cabeza, el hombre ya estaba muerto.

El médico forense señaló que «la sumatoria de golpes, el gran trastorno observado en la zona pulmonar y el intento de estrangulamiento forman un conjunto que llevó a la muerte de la víctima por paro cardíaco»; además, aseguró que «una persona sana y joven también habría muerto frente a la vastedad de esas lesiones».

El debate se reanuda el lunes y pedirían declarar los dos únicos imputados que hasta ahora no han hablado: Pace y Gélvez.

 

Fuente: Diario Los Andes.-