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Declararon dos acusados: uno dijo que no estuvo, el otro que no mató

17/08/2011 Opina

Ayer fue la quinta jornada de juicio por el crimen del comerciante Pedro Gini (65), brutalmente asesinado y envuelto con cables en su casa de Junín, durante la noche del 28 de setiembre de 2009, y declararon dos de los cinco acusados que tiene el caso. Ahora solo quedan los alegatos de los defensores y del fiscal, que se escucharán el martes próximo y posiblemente el miércoles o jueves haya sentencia del tribunal, presidido por Salvador Arnal.

Walter Orlando Gelvez (25) admitió ante los jueces que aquella noche estuvo en la casa de Gini, una finca en las afueras de la ciudad de Junín y aseguró: «Yo sabía que iba a participar de un robo, me habían dicho que habría plata y cosas de valor, pero nunca pensé que se iba a morir una persona».

Cesar ?Turco’ Pace (44) es el otro acusado por el crimen que decidió declarar; hasta ahora el hombre no había abierto la boca y se encuentra en una situación delicada porque ha sido señalado por un tercer integrante de la banda como el autor material del homicidio.

El que mandó al frente a Pace es Manuel Gustavo Sosa (41), pero el Turco niega que haya estado en la casa de la víctima y ayer, contó a los jueces que ese día estuvo en el cumpleaños de una niña en un asentamiento de Godoy Cruz. Aunque hay cinco mujeres que han confirmado la versión de Pace, los magistrados dudan de estos dichos, entre otras cosas porque han declarado casi un año después de que Pace fue detenido.

Gelvez, a quien la pericia siquiátrica ha calificado como una persona «influenciable y manejable, con una autocrítica parcial y escaso control de sus impulsos», contó ante el tribunal, pero sin dar nombres de sus cómplices («porque si lo hago corro peligro en la cárcel») que el 28 de setiembre de 2009 fue invitado a cometer un asalto en Junín.

Dijo que salieron del Campo Papa (Godoy Cruz), que iban en una camioneta contratada como remís y que eran cuatro; que un quinto hombre los esperaba en una rotonda de Junín y que era quien conocía la casa, que entraron cuatro a la vivienda y que el remisero se quedó afuera.

También dijo Gelvez que le habían dicho que allí vivía «un hombre y una anciana», que después que entraron llegó el dueño de casa en una camioneta, que apenas bajó del vehículo lo redujeron entre tres y que lo hicieron sin atarlo y sin golpearlo; que uno se quedó con el hombre en el patio y que él se dedicó a traer del negocio unas motosierras que se iban a llevar.

Luego agregó que vio que el dueño de casa había sido atado y que estaba ensangrentado, pero que él no tuvo nada que ver con eso, que la mujer de Gini gritaba desde el dormitorio y que él le acercó un vaso de agua; que después escaparon sin nada, que se fueron en la camioneta del remisero y que antes de que los detuvieran se enteró de que el hombre había muerto.

 

Fuente: Diario Los Andes.-