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Investigan si un novio celoso habría golpeado al docente

19/08/2011 Opina

Los policías que llevan adelante la investigación del caso del profesor Rubén Ferreira (52), agredido a la salida del Instituto de Formación Docente 9001 de San Martín, manejan distintas hipótesis para intentar explicar el salvaje ataque a fierrazos que, sin ningún tipo de advertencia, sufrió el docente en el rostro y en una de sus piernas.

El hecho está caratulado como «lesiones graves» y Ferreira ha declarado en la fiscalía número 2 que lo único que le escuchó decir a su agresor (sería un joven de entre 32 y 35 años, que lo atacó a la salida del instituto) fue que aquello le pasaba por haber reprobado a su hija.

Sin embargo, hasta el propio docente duda de que ese haya sido el motivo, entre otras cosas porque la edad biológica del atacante no le permitiría tener una hija cursando en un terciario, donde la edad mínima de ingreso ronda los 18 años.

Además, el profesor mantiene con sus alumnos una relación de mucho diálogo y cordialidad, en la que el número de aplazados es relativamente escaso (no más de diez o doce, de un total de alrededor de 300 alumnos, según informaron en el terciario) y con ninguno de ellos ha tenido algo parecido a un enfrentamiento por alguna calificación.

Así, y descartado que el agresor sea un estudiante de ese establecimiento, los investigadores analizan otras hipótesis para intentar identificarlo.

Por un lado, especulan con que Ferreira puede haber sido confundido con otra persona, pero también con que un novio o esposo celoso haya malinterpretado una relación de cordialidad entre el docente y alguna alumna y que, sin ningún tipo de justificativo para semejante decisión, lo haya esperado a la salida del terciario para luego atacarlo.

La investigación de estas teorías fue confirmada desde la fiscalía que está a cargo del caso.

Algunas pistas

Por el testimonio de dos profesoras se sabe que el agresor estuvo en el interior del terciario en la mañana del miércoles, que llevaba una gorrita y que se movía por el edificio como esperando a alguien. El pedazo de tubo de gas con el que atacó a Ferreira pudo haber estado entre sus ropas u oculto en alguna acequia.

Autoridades del establecimiento confirmaron que el miércoles por la tarde, pocas horas después del violento episodio, algunos policías fueron al terciario de formación docente a buscar las listas de los exámenes tomados por Ferreira en las mesas de julio y agosto, con la idea de identificar a los pocos aplazados que tiene el hombre en las distintas materias que imparte, pero también estuvieron averiguando entre los estudiantes cómo es la relación con el profesor.

«Ferreira es un docente que por su formación (es profesor de Ciencias de la Educación) está especialmente preparado para la relación docente y alumno», explicó ayer Gustavo Bassin, profesor de Historia en el mismo terciario donde da clases Ferreira. Y siguió: «Acá concurre gente que tiene entre 18 y 60 años y la posibilidad de que alguien esté celoso porque su pareja viene a cursar siempre existe».

Bassin subrayó que en el terciario se encuentran todos sorprendidos por lo ocurrido, que en los próximos días habrá algunos talleres de reflexión para analizar el suceso y que Ferreira ha recibido el apoyo de los casi 200 profesores que comparten con él la tarea diaria de dar clases en el terciario.

 

Fuente: Diario Los Andes.-