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En 25 días se robaron decenas de medidores de gas de un barrio

14/09/2011 Opina

En el barrio San Pedro, de la ciudad de San Martín, la gente anda temiendo quedarse sin gas y no porque los vecinos no paguen las boletas de la casas, sino porque en el último mes se ha puesto de moda entre los delincuentes, salir de madrugada a robarse los medidores de los gabinetes.

Según cuentan los vecinos, ya son más de 60 los medidores de gas arrancados y en algunas casas ha ocurrido hasta dos veces en una misma semana. Ante la falta de respuestas de la policía para ubicar a los autores, la solución que ha encontrado la gente es la de enrejar los gabinetes; los metalúrgicos que hacen el trabajito cobran entre 60 y 100 pesos.

«Hace mucho tiempo que de madrugada vienen robándose los medidores y la última vez fue este sábado; dicen los gasistas que se los llevan para vender el aluminio y que le sacan unos 10 pesos», cuenta Mary Escudero, vecina del barrio San Pedro a la que todavía no le ha ocurrido lo de levantarse una mañana para comprobar que no tiene gas y tampoco medidor, pero que no piensa esperar para saber qué se siente y ha decidido, como otros, enrejar el interior del gabinete para hacer más difícil la tarea de robarlos.

En San Pedro viven unas 8.000 personas y Elba es una de ellas; tiene la casa en la manzana 3 y este fin de semana los ladrones pasaron por su gabinete, se llevaron el medidor y no metieron un solo ruidito.

«La verdad es que no escuchamos nada y cuando mi marido se levantó y quiso poner la pava para hacer unos mates se dio cuenta de que no había gas y después vio que nos habían robado el aparato del gabinete». Elba había comprado unas espinacas porque el sábado quería comerse una tarta: «No me quedé con las ganas, pero tuve que cocinar con calentador», dice.

Para recuperar el servicio, el trámite es así: después del robo los vecinos tienen que hacer la denuncia en la fiscalía y recién entonces el reclamo a Ecogas, que repone el medidor pero es el vecino quien tiene que correr con el gasto del regulador que cuesta, dependiendo del comercio donde se lo compre, entre 110 y 290 pesos.

Un policía de la comisaría 12 admitió lo difícil que resulta dar con los ladrones: «Es que robarse el medidor es una tarea sencilla, se cierra la llave de gas, se afloja la tuerca y se saca el aparato. No más de cinco minutos».

En medio de la ola de robos, los beneficiados son los metalúrgicos de la zona que han salido a cubrir la demanda de rejas para gabinetes.

«Tengo diez pedidos y el trabajo sale $ 100», explica don Miguel Ledda mientras coloca unos fierros en el interior del gabinete de doña Blanca, que vive en la manzana 15 y aunque todavía no le han robado, los cascotazos de la inseguridad han pegado en casas vecinas.

«Era lo último que quedaba por enrejar; ya tenemos las ventanas, las puertas y ahora los gabinetes de gas; a mí me viene bien porque tengo trabajo pero lo que vivimos es una barbaridad», dice don Ledda mientras aprieta unos tornillos.

– Y dígame, ¿el trabajo está garantizado? -pregunta el periodista.

– No, cómo piensa que me voy a hacer cargo. Es solo una medida de seguridad para que a los ladrones se les haga difícil, pero ya sabemos que si se les mete que va a ser su casa, no hay reja que aguante -cierra el metalúrgico mientras cobra y camina a la casa vecina.

 

Fuente: Diario Los Andes.-