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Taller de Recreación y de Juegos

14/09/2011 Opina

Con el fin de recuperar los lugares del juego, el  cuerpo como medio e instrumento     (reemplazando a otros objetos externos)  y  la afectividad, se realizó el «Taller de Recreación y Juegos para mejorar el clima educativo», en el Complejo Deportivo Municipal.

El Taller organizado por el Elenco Los Títeres de la Tía Tomasa y la Municipalidad de Rivadavia fue un encuentro esencialmente vivencial en su recorrido, en donde se desandaron espacios de reflexión y actividades lúdicas.

Así, se trataron diferentes temáticas: El Juego: ¿para qué sirve?, ¿los afectos son necesarios, para vivir día a día?, ética y estética del juego, memoria corporal y lúdica, consideraciones pedagógicas y construcción de climas y atmósferas, desde el juego.

De esta manera, se planteó la concepción de que el juego es un hacer, es  un obrar que genera identidad, historia personal y comunitaria, que construye conocimiento, que  favorece a las relaciones interpersonales y promueve distintos climas y  educativos, expresa distintas formas de pensar, sentir y actuar.   En su carácter más amplio posibilita al actor jugador crear a partir de él. La participación protagónica en juegos y actividades lúdica comprometen al individuo, corporal, intelectual y emocionalmente, alimentando una cultura participativa.

En esa participación, quienes juegan rompen la dimensión de espectador, pues incide, está en la producción, en el desarrollo y en el desenlace. El juego fomenta, además, una forma de actuar respetuosa  con los cuerpos (propio y de tus pares), permite descubrir capacidades, límites, placeres, gustos, disgustos, desinhibición, destrabar prejuicios y escuchar los sonidos y leer a los demás por lo que son y no por lo que debieran ser.

El juego es una manifestación de la memoria  milenaria, individual y colectiva. Y es el cuerpo por medio de los sentidos que permite el registro y la grabación de lo hecho, y esto es fuente de conocimiento. El Juego, el cuerpo y  la afectividad, son esencialmente los tres elementos sustanciales en la formación y desarrollo social, personal, intelectual y espiritual de una persona y que se manifiestan de manera visible y exaltada en los primeros meses de vida en el niño.

 

Fuente: Prensa y Difusión Municipalidad de Rivadavia.-