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Los niños tendrán su Constitución Nacional

17/09/2011 Opina

El ejercicio de una ciudadanía plena va de la mano del conocimiento de los deberes y derechos que le competen. Su construcción debe comenzar cuando  el niño nace, en el contexto de la familia y luego también en el ámbito de la escuela. En este sentido, facilitar estos conocimientos a los pequeños es aportar a una mejora en las condiciones de igualdad social.

Y justamente esto es lo que pensó Gabriela Fernández (39) cuando decidió emprender el magnánimo desafío de elaborar una Constitución Nacional para Niños, desde su particular perspectiva de estudiante de Ciencias Políticas (le falta rendir cuatro materias para recibirse).

No hay en toda América Latina un proyecto similar y ha recibido el apoyo de la reconocida ex jueza Aída Kemelmajer de Carlucci, que la prologó, y de la Sociedad Argentina de Analistas Políticos.

“El trabajo será protegido por leyes, que asegurarán -dice el artículo 14 bis adaptado-: … tener un lugar de trabajo limpio y adecuado, … ganar lo suficiente para vivir dignamente, … los que hacen tareas iguales, deben ganar lo mismo”. Este fragmento del 14 bis de  la Constitución nacional infantil es la traducción de: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de trabajo, … retribución justa, salario mínimo vital móvil, … igual remuneración por igual tarea…”

Los comienzos

“A través de la Fundación Pueblo Nuevo -cuenta Gabriela Fernández- trabajo en comedores infantiles y en programas de prevención de adicciones y vi que hay chicos con necesidades y con un gran desconocimiento del Derecho Constitucional; por ejemplo, los espacios públicos o los bancos de las plazas parece que no son de nadie”.

Gabriela tiene perfectamente identificado el día en que se le ocurrió la idea: fue el 29 de agosto de 2006 mientras estaba con ellos. Era necesario hacer algo para garantizar la igualdad de acceso al conocimiento y los niños son los que tienen mayor capacidad de asimilación. “Hay una exacerbación de los derechos”, sostiene.

El proyecto concitó la inmediata adhesión de profesionales de diversas ramas que hicieron un invaluable aporte: docentes, psicólogos, licenciados en Ciencias Políticas se abocaron a adaptar el texto de los artículos de la Constitución reformada de 1994 para que fuera comprensible para niños de entre 8 y 12 años.

“El objetivo es que pueda llegar a las escuelas, por eso lo elaboramos con texto, dibujos, gráficos y actividades, que pueden ser realizadas en el aula”, detalla.

Proceso

Con la decisión tomada fue a hablar con su profesor, Walter Cueto, licenciado en Ciencias Políticas e investigador, en quien encontró el más absoluto sostén.

“La he apoyado porque es lo mínimo que corresponde cuando un estudiante tiene estas iniciativas”, sostiene Cueto y agrega: “El trabajo de Gabriela ha sido impresionante. Le ha dedicado muchísimo tiempo (cuatro años), ha coordinado el proyecto y nos ha pedido, a quienes hemos colaborado, que asumamos diferentes roles”.

El trabajo contó además con el aporte de la jueza y reconocida constitucionalista Gabriela Ábalos, los licenciados en Ciencias Políticas Julio Aguirre y Rubén Morales, profesor retirado con vasta experiencia en el tema; la docente Silvia del Valle, quien se desempeña en una escuela urbano-marginal; la psicóloga Susana Delicio y un compañero de estudios de Gabriela, David Díaz.

Artículo por artículo, palabra por palabra fue tratando de simplificarse el texto de manera de hacerlo más comprensible pero, al mismo tiempo, que no se alterara el sentido. Hechos los cambios debía pasar por la mirada clínica de cada especialista para que se determinara si la opción elegida era la mejor y luego volver a ser revisado por el resto.

Pasó por 11 meticulosas revisiones que finalmente lograron obtener un trabajo de excelencia que fue admitido, para prologarlo, por la prestigiosa ex jueza Aída Kemelmajer de Carlucci.
“Fue muy trabajoso porque quizá para favorecer la explicación y el aprendizaje se debe buscar una terminología determinada, pero esto puede llegar a modificar lo que dice la constitución”, destaca Cueto.

El licenciado Morales explicó que su tarea fue “la de cuidar que se conservara la esencia de los artículos, que los términos utilizados no la desvirtuaran”.

Dificultades

Sin embargo, una vez terminado el trabajo se encontraron con dificultades para su impresión. “Como la idea es ayudar al sistema educativo a formar conciencia, para que llegue a las escuelas necesitamos el aval de la DGE, pero la verdad es que si bien les parece una buena propuesta no nos han respondido afirmativamente”.

Gabriela además ha hablado con la viceministra de Educación de la Nación, la mendocina María Inés Abrile de Vollmer y con el vicepresidente Julio Cobos, quien le ofreció imprimir a través del Senado nacional, mil copias. Sin embargo decidió esperar para ver si logra una impresión más amplia que pueda llegar a todas las escuelas del país.

El diseño del trabajo invita al chico a curiosear,  sostienen quienes han intervenido en su elaboración.

 

Fuente: Diario Los Andes.-