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Comienza la vacunación para prevenir el cáncer de cuello de útero

03/10/2011 Opina

En Mendoza se detectan 130 casos de cáncer de cuello uterino por año, la mayoría de ellos afecta a las mujeres que tienen entre 23 y 37 años.

Desde hoy la Argentina da un paso más tendiente a la prevención de su contagio y a garantizar mayor equidad entre los diferentes estamentos sociales a partir del lanzamiento de la vacunación que previene el contagio del Virus de Papiloma Humano (HPV).

Su incorporación al calendario obligatorio permitirá a todas las niñas de 11 años garantizar su inmunización, hacer de Argentina el tercer país latinoamericano en tomar esta medida y ponerse a la altura de los países desarrollados que ya lo han hecho.

Según informó el Ministerio de Salud serán 15.500 las niñas de esa edad que la recibirán de manera gratuita en los efectores públicos destinados para tal fin, para las cuales ya han llegado las primeras dosis.

«Inicialmente se hará en los Centros de Salud cabecera de cada departamento, el Vacunatorio Central y el hospital Notti», detalló el doctor Rubén Cerchiay, director de la segunda entidad, quien además destacó que «no es necesario llevar indicación médica sino sólo alguna identificación».

La inoculación se realiza en tres etapas, y sólo se consigue la inmunización al completarse el calendario; así luego de la primera dosis, la segunda se colocará un mes después y la tercera a los cinco meses de esta última.

Cerchiay hizo hincapié en que no se trata de una campaña sino de la incorporación al calendario de salud, lo que determina su gratuidad y obligatoriedad. En este sentido aclaró que «está destinada a las niñas de 11 años por lo cual esa dosis ya está contemplada y se reserva para ellas aunque no acudan inmediatamente después de haber cumplido esta edad».

En el caso de quienes actualmente la superan y cuyas madres o médicos consideren necesaria la inmunización deberán realizarla en forma particular y su costo ronda los 400 pesos por dosis.

Los once años han sido considerados el momento adecuado para la prevención ya que para ese entonces la mayor parte de las mujeres aún no se han iniciado sexualmente, principal instancia de contagio.

«Pero la vacuna no es la panacea, sólo protege contra el 70 u 80% de los virus que pueden llevar al cáncer de cuello uterino, por lo cual es necesario realizar igualmente controles anuales a través del papanicolau a partir de los 30 años para detectar cualquier tipo de lesión precancerosa», señaló el médico.

Se conocen alrededor de 170 tipos de HPV; la forma más común de contagio es la transmisión sexual, sin embargo puede darse de otras maneras como elementos contaminados en lugares públicos, compartir ropa íntima, toallas, baños o por contagio de la madre a su hijo durante el parto vaginal.

La necesidad de los controles deviene de que se trata de una patología asintomática cuyas lesiones suelen aparecer alrededor de los cinco años posteriores al contagio.

Se estima que 90 por ciento de estas lesiones se curan solas mientras que del 10 por ciento restante, una pequeña proporción va a provocar cáncer.

Los especialistas aseguran que antes de los 30 años las lesiones suelen curarse solas debido a la mayor fortaleza del sistema inmunológico, mientras que con posterioridad si son detectadas y tratadas a tiempo tienen una cura total a través de procedimientos poco agresivos y de bajo costo.

Justamente en esta baja incidencia radican los argumentos de los detractores de la vacunación, quienes además sostienen que no hay relación entre la magnitud del gasto y los beneficios, ya que no se conoce con exactitud cuánto tiempo dura la inmunidad.

Al respecto Cerchiay señaló que «se ha probado su utilidad científicamente y con el uso en más de cuarenta países, mientras que se trata de lograr una mayor equidad en la prevención ya que en Argentina más de la mitad de las mujeres no se hace los controles a tiempo».

Si bien hace siete años comenzó a inocularse la vacuna contra el HPV en otros lugares del mundo su impacto real pude observarse recién 15 ó 20 años después. Sin embargo, ya se ha observado que entre las mujeres inmunizadas no se ha observado hasta ahora ninguna lesión precancerosa.

 

Fuente: Diario Los Andes.-