HomePOLICIALES

Condena de 23 años para un violador que tuvo dos niños con su hijastra

26/10/2011 Opina

«¿Con qué frecuencia abusaba de mí? Bueno, lo hizo casi todos los días desde que tenía 13 años; era acostumbrarse o acostumbrarse. Viví como su esclava durante seis años y mi familia no hizo nada», contó R. durante el debate en el que la Justicia terminó condenando a su padrastro, Pablo Ciriaco López (39) a una dura pena de 23 años de prisión, por el delito de abuso sexual con acceso carnal, agravado por la convivencia, en un número indeterminado de hechos.

Para que R. se animara finalmente a contar su triste historia, en la que llegó a tener dos hijos como resultado de las reiteradas violaciones a las que la sometió su padrastro, tuvo que pasar mucha agua bajo el puente y sólo confesó lo ocurrido luego de que un grupo de trabajadoras sociales y psicólogas de Rivadavia lograra romper la coraza que esta joven de 19 años se había construido alrededor para protegerse.

En el 2004, R. vivía con sus hermanos, su madre y su padrastro en el Bajo Matadero, en el departamento de Rivadavia y a los 13 años fue abusada por primera vez. Unos meses antes, Pablo López la había manoseado por encima de la ropa, pero ese día fue mucho más allá y cuando la mamá salió de la casa, él la arrojó sobre una cama, la cacheteó para que se quedara quieta, luego le rompió las ropas y la penetró:

«Esa sangre que te sale es normal», le dijo el canalla cuando terminó. Aquella sería la primera vez pero no la última.

Fueron seis años de abusos sexuales en los que a base de golpes, insultos y amenazas, López se hizo con el control total de la vida de R. y de sus hermanos, al punto de que prácticamente la joven dejó de salir a la vereda.

Su madre, descripta por los psicólogos como de «autoestima débil, de personalidad inestable, inmadura e infantil». no estaba en condiciones de darle ninguna protección. Finalmente, una llamada anónima al área de Desarrollo Social del municipio de Rivadavia permitió desarmar la cruel maquinaria montada por Pablo Ciriaco López.

Destacado

El juez de la Cámara del Crimen de San Martín, Eduardo Orozco, que estuvo a cargo del debate, reconoció en los fundamentos de su ejemplar sentencia la labor del grupo de trabajadoras sociales y psicólogas que intervinieron en el caso y que ayudaron a llegar a una condena.

El 18 de enero de 2010, y a raíz de una denuncia anónima en la que alguien aseguraba que R. había sido golpeada por su padrastro y que desde entonces no se la había visto más, una trabajadora social fue a su casa y la encontró en un lamentable estado de abandono, nerviosa y con graves dificultades para hablar. «Como explicación, sus padres simplemente dijeron que no sabían qué le pasaba y que estaba así desde hacía dos semanas»

La chica fue internada y de los análisis que le hicieron se desprendió un cuadro de llantos permanente, angustia, depresión, escoriaciones múltiples y una anemia grave que requirió una transfusión de sangre. Al inicio de aquel tratamiento R. no se animaba a hablar y solo repetía que escuchaba voces; para colmo, los estudios revelaron que estaba embarazada.

Recién al mes y medio de aquel primer contacto con el grupo de profesionales, R. se animó a contar lo que le ocurría y finalmente fue a denunciar a su padrastro, del que hoy tiene dos hijos, uno de tres años y otro de un año y medio.

El hombre fue detenido, llevado a juicio y en las últimas horas recibió del juez Orozco la condena de 23 años de cárcel solicitada por el fiscal Juan Manuel Bancalari. Ahora, su hijastra se repone y tiene ganas de rehacer su vida junto a sus dos hijos.

 

Fuente: Diario Los Andes.-