HomePOLICIALES

Revelaron que Mayra Tarifa quería irse de su casa el día anterior al asesinato

08/11/2011 Opina

“Chau. Me voy para siempre”, dijo Mayra Tarifa (15). Romina (21), su hermana mayor, pensó que esa era la forma de concluir una relación familiar conflictiva y a la vez blanquear el romance que tenía con Alberto, un amigo siete años mayor que ella. Creyó que Mayra utilizaba su ejemplo de buscar otro hogar y otra vida. Pero nunca imaginó que un día después su querida hermana, a quien cuidaba “como una hija”, aparecería brutalmente asesinada y violada, flotando en un canal.

La Cámara del Crimen de San Martín llevó adelante este martes la segunda jornada del juicio por el crimen de esta adolescente de 15 años, ocurrido el 25 de marzo de 2009. Luis Martínez (27) es todavía el único imputado pero hasta aquí ha sido solo testigo privilegiado de la accidentada investigación del caso que, para su desgracia, lo ha mantenido preso dos años y medio.

El tribunal de Orozco, Arnal y Del Pópolo, despojándose de su función de juzgar los hechos reunidos durante la instrucción de la causa, han tenido que adoptar el rol de investigadores y de profundizar las diversas líneas que hay en el expediente, tratando así de evitar que el caso quede impune. Por ello se han dedicado en estos dos días a desenmarañar el complejo entorno familiar de Mayra; cuáles eran las aristas de su vida que la tímida y callada muchachita se empeñaba en ocultarle a sus padres, conservados, rudos y supersticiosos y, por último, si este cuadro de situación desemboca, naturalmente, en las identidades de sus verdaderos homicidas.

Los corazones de Mayra
Mayra era una típica estudiante secundaria. Tenía garabateados en algunas hojas de sus cuadernos algunos corazones, un “¡Te amo!” apasionado y un diminutivo: “Nacho”. Durante más de dos años la Justicia creyó que “Nacho” era uno de los crueles homicidas. Este martes se descubrió que era un simple Ignacio, compañero de escuela, un amor imposible de Mayra y que el chico posiblemente hasta haya ignorado la especial atención que le dedicaba la chica.

Pero Mayra tenía un amorío real, pese a lo que han creído y sostenido siempre sus padres. Al menos así lo expresó Romina, su hermana mayor y confesora. Era Alberto “Zapato” Aguilar, amigo íntimo de los Tarifa y obrero rural como ellos. Romina cree que Mayra quería fugarse con él y este martes, por primera vez, confesó su teoría ante los jueces. “Tenía miedo que se enojaran conmigo, por eso no lo dije antes”, se justificó.

“Me metieron desmayado al pabellón 16”
La presunción de inocencia es un mandamiento jurídico que para Luis Martínez solo figura en los libros. Está detenido desde el 22 de junio de 2009 con ninguna prueba que lo involucre directamente en el caso.

“Una mañana me levantaron de la cama y me llevaron preso. Los mismos policías me decían que me quedara tranquilo, que pronto iba a salir”, recuerda este hombre de físico escuálido, que mira de frente y sorprendido lo que pasa a su alrededor y que asegura que “su” verdad la puede contar mil veces y ante quien sea “.

“Estuve unos días en Investigaciones de la zona Este y después me llevaron a Mendoza. Cinco policías me golpearon cuando llegué y otros cinco me pegaron más cuando me requisaron. Después me metieron, desmayado, en el pabellón 16”. Recuerdo sus caras, pero no soy vengativo”, dice. Ayer, mientras en la agobiante sala de debates se respiraba nerviosismo, Martínez esperaba sereno que se definiera su destino.

 

Fuente: Diario Uno.-