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Ahora surgieron dudas en la supuesta violación de una nena de 7 años

17/12/2011 Opina

Muchas dudas y ninguna certeza. La investigación sobre la supuesta violación de una nena de 7 años, alumna de 2 grado de la escuela 1-697 Maestra G. Mathus de Carra tiene todas las preguntas y ninguna respuesta. La primera es si la violación realmente existió y si esta respuesta es positiva, si el abuso realmente ocurrió dentro de la escuela, como suponen los padres de la niña.

“No tenemos ningún problema, que investiguen. Al contrario, queremos saber si a esta niña le ha pasado algo y, si es así, que se encuentre al responsable”, dijo ayer Celina Morcos, la directora de la escuela ubicada en el Quinto Barrio Empleados de Comercio, de la ciudad de San Martín.

Para la Unidad Fiscal de San Martín, “hay que esperar el resultado de las pericias psicológicas que son determinantes para saber si el hecho existió y la identidad del agresor. Por ahora no tenemos confirmadas ninguna de las dos cosas”, dijo una fuente de esa dependencia judicial. “Hay un desgarro vaginal, pero no se puede saber todavía si es por un abuso sexual o se puede tratar de algún golpe. La niña sigue sosteniendo que se cayó en la escuela”, dijo la voz.

Fanny y Víctor son los padres separados de la nena. Dicen que el martes pasado la chica salió de la escuela y al llegar a casa tenía la ropa interior manchada con sangre. La internaron en el hospital Perrupato, donde, según ellos, los médicos confirmaron que tenía signos de un “abuso sexual, con penetración inconclusa”.

Esta semana, de los 520 alumnos de la escuela Mathus de Carra apenas van unos pocos, sólo aquellos que deben recuperar alguna nota para pasar de grado. Yamila es la única de 2º que tiene que concurrir. La niña ha tenido problemas de aprendizaje, especialmente atencionales, desde primer grado. Por este motivo el equipo docente, gracias a un convenio con la facultad de Psicología de la Universidad del Aconcagua, ya había hecho que se le efectuaran algunas entrevistas para tratar de resolver ese problema.

El martes Yamila estuvo toda la mañana con su maestra. En la misma aula, ya que es una de las más frescas de la escuela, también estaba la maestra de 3º con tres alumnos. La niña estuvo especialmente inquieta esa mañana. En la segunda hora había intentado subirse a un armario, de pocos 80 centímetros de alto, que atraviesa el aula a lo largo.

“La niña no pudo subirse y casi se cae. Se quejó por un dolor que sintió en la pierna, cerca del pubis. La maestra le preguntó si estaba bien y si quería ir al baño a mirarse si se había lastimado, pero la nena no quiso y continuó su día normalmente”, contó la directora de la escuela. “Ni siquiera fue un accidente, por lo que no se dejó ninguna constancia”, dijo.

A las 12.30 Fanny fue a buscar a su hija a la escuela. “La maestra le contó lo que había pasado, pero nadie le dio demasiada importancia. Incluso la nena le pidió a su madre si podía ir a jugar esa tarde a la casa de un amiguito. Y todo terminó allí”, dijo Celina Morcos.

El caso es que el jueves se enteraron de que había una denuncia de abuso. Fue cuando, en forma extraoficial y sin necesidad de orden judicial, dos efectivos de la Unidad Investigativa de San Martín vinieron a observar cómo era la escuela y recabar algunos datos simples.

“Al padre de la nena no lo conocemos. Jamás vino a la escuela, ni a un acto ni una reunión. A la madre la veíamos todos los días. Siempre la relación con la comunidad ha sido fluida, pese a que conocemos que algunas familias viven una realidad compleja”, explicó la directora.

La escuela tiene dos plantas. Las aulas miran todas hacia un patio cubierto central. Es pequeña y hay buena visibilidad de todos los sectores, desde cualquier ángulo. Un abuso sexual en ese lugar, con un mínimo de alumnos y con todo el personal docente en funciones, parece casi imposible.

Yamila vive con su madre y su abuela. No hay hombres en esa casa, salvo algunas visitas de amistades que las mujeres reciben. El padre de la niña no tiene mucho contacto con ella.

 

Fuente: Diario Uno.-