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La zona este, también presente en el boom de Reñaca, Chile

11/01/2012 Opina

Los pronósticos turísticos auguraban  una gran temporada en la costa chilena, y no estaban para nada errados. Desde finales de diciembre, miles de jóvenes mendocinos empezaron a cruzar la cordillera. Sin dudas, la gran vedete del verano es la playa de Reñaca. En esta nota, distintos chicos de la Zona Este nos cuentan cómo se vive el verano en el país trasandino.

Reñaca, el destino común

Miles de jóvenes mendocinos optaron por pasar sus vacaciones en la playa de Reñaca, que desde hace años viene siendo el gran destino elegido por todos. Las razones de esta elección, son muchas y variadas.

Primero que nada, la cercanía. Llegar a Reñaca implica solamente seis horas viaje, más dos horas de aduana; mucho menos que llegar hasta la Costa Argentina. Segundo, su ubicación y variedad de precios. A solo minutos de Reñaca se encuentran poblados como Concón, Jardín del Mar y Quinteros, donde se consiguen departamentos, casas y cabañas a precios muy accesibles. Tercero, los paradores de jóvenes. Allí, al compás de la música argentina se viven tardes con mucho color y fiesta. Cuarto, la oferta nocturna. Reñaca ofrece una holgada variedad de pubs y boliches, que se encienden todas las noches de la semana.

Como lo viven los chicos del este

Recorriendo las calles y playas de Reñaca, rápidamente aparecen decenas de caras conocidas. Son cientos de jóvenes de Rivadavia, Junín y San Martín que no se quedaron afuera de la “Mini Mendoza Chilena”.

César, de 28 años y oriundo de Rivadavia, relató a Notieste como vive su estadía en Chile: “Vinimos con un par de amigos de Rivadavia hace ya unos días. Conseguimos buen alojamiento a buen precio en Concón, y todos los días nos tomamos un micro que en solo cinco minutos nos deja en Reñaca. La estamos pasando espectacular, acá hay de todo, playa, buenos paisajes y mucha fiesta”.

Otras dos chicas de Rivadavia, Janet de 24 años y Marianela de 27 años, también optaron por la misma metodología. “Nosotras estamos parando en la casa de un familiar en Quinteros, que queda a unos 20 minutos de Reñaca. Todas las tardes venimos a disfrutar de los paradores en la playa y por la noches venimos a conocer los bares y boliches, la verdad es que el lugar está muy bueno”, contaron las chicas a Notieste.

Desde San Martín también llegaron centenares de visitantes. Valeria, sanmartiniana de 25 años contó a Notieste que: “Somos un grupo de siete amigas que desde hace mucho veníamos organizando este viaje. Cerca de noviembre reservamos un departamento en pleno centro de Reñaca a un precio bastante accesible Tuvimos suerte porque todos los que llegaban sin reservas tuvieron problemas para encontrar alojamiento, o lo encontraron ya muy caro”.

También, Reñaca fue el destino de muchos que lograron hacer “una escapada de fin de semana”. Guillermo, de 25 años, y Fabián de 26 años, oriundos de Rivadavia y Junín respectivamente, contaron a Notieste que: “Salimos el viernes al mediodía después del trabajo, disfrutamos de la noche del viernes, todo el sábado y parte del domingo, ya estamos volviendo porque mañana lunes hay que regresar al trabajo”

Recomendaciones para todos jóvenes que planeen visitar Reñaca

-Los trámites de aduana: descargar de internet el formulario de migraciones donde se detalla que se puede y que no se puede ingresar a Chile, esto agiliza mucho el trámite de frontera.

-Buscar precios y alternativas: Reñaca es un poblado muy pequeño y costoso. A solo minutos, se pueden encontrar mejores ofertas de alojamiento, como en Concón, Jardín del Mar o incluso la propia Viña del Mar.

-Precaución con las casas de cambio: es recomendable cambiar algo de dinero en la ciudad de Mendoza, ya que los cambios en aduana y en las terminales de Chile son muy poco convenientes para los recién llegados. Lo ideal es cambiar algo de plata en Argentina para moverse al llegar a Chile, y luego cambiar el resto en casa de cambio oficiales ubicadas en el centro de Reñaca o Viña

-Compara en super e hipermercados: las cadenas de supermercados son la mejor opción para no derrochar dinero. Allí, se paga el precio exacto por cada producto, en cambio, en kioscos y almacenes costeros todos los precios son redondeados y remarcados para los turistas, que termina pagando el doble o el triple por cada artículo.

 

Por Iván Bermudez para Notieste.-