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Quitaron privilegios a un acusado de abuso y volvió a la cárcel

11/01/2012 Opina

Por pedido de la Unidad Fiscal de Rivadavia, la Cámara del Crimen de San Martín resolvió revocar la prisión domiciliaria a un hombre de 71 años que está acusado de abusar sexualmente de su nieta y ordenó su inmediata detención en la cárcel provincial. Según denunció la madre de la víctima ante la Justicia, el imputado había comenzado a frecuentar en los últimos días las zonas por donde la chica andaba y a cruzarla en su camino, situación que tenía totalmente prohibida.

«Mi hija va a la escuela en la tarde, todos los días yo la llevo, hasta que ella no entra al colegio yo no me voy, pero no siempre puedo ir a buscarla; mi miedo es que si él ya está atinando a acercársele de esta forma, que termine por hacerle algo», explicó la mamá en la fiscalía, donde fue a pedir protección, asunto que finalmente fue escuchado por la Cámara del Crimen.

El hombre es de Rivadavia, está acusado de abuso sexual agravado por el vínculo y se abstuvo de declarar ante la Justicia; no se menciona su nombre en esta nota para no identificar a la menor, pero fue su propia nieta quien relató que su abuelo paterno buscaba quedarse sola con ella para invitarla a jugar en la cama, dijo que le ofrecía 100 pesos para que aceptara estar con él y que le pedía que no dijera nada «porque se iba a armar quilombo y lo iban a meter preso».

La niña contó además que esto comenzó a ocurrir cuando tenía ocho años, que el hombre la manoseaba, le pedía que lo besara en la boca y que la situación de abuso se prolongó en el tiempo.

Además, la Justicia investiga otros posibles casos, en los que este hombre habría abusado sexualmente de otros familiares siempre menores. Según se informó, la revocatoria de la prisión domiciliaria que terminó con el acusado nuevamente en la cárcel se basó en el artículo 298 Código Penal y en la Convención de Belém Do Pará, adoptada por nuestra Justicia y que manda «adoptar medidas jurídicas para conminar al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer de cualquier forma que atente contra su integridad o perjudique su propiedad».

Desde la Cámara destacaron la actitud de la niña y su madre por no acobardarse ante la presencia del acusado y también la de los fiscales que intervinieron; subrayaron además la importancia de denunciar situaciones similares.

 

Fuente: Diario Los Andes.-