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Acusan a la Policía y a la Justicia por un homicidio impune

27/01/2012 1 Comentario

Ángela Hermoso tenía 78 años y una casa en el barrio Santa Rita, de la ciudad de La Colonia, en Junín. La mujer vivía sola y a pesar de su edad, no necesitaba de ayuda para pasar sus días, pero un grupo de delincuentes se aprovechó de esa situación y en la tarde del 20 de enero de 2010, la atacaron en el interior de la vivienda y la asesinaron a martillazos en la cabeza. 

Desde entonces su familia viene pidiendo justicia, pero hasta el momento no ha pasado gran cosa y no hay detenidos.

«Mi marido se está enfermando de ver que ya no se investiga la muerte de su madre, que se perdieron muchas pruebas, que los sospechosos andan sueltos, como si nada», cuenta Adriana Muñoz, y sigue: «El caso estuvo a punto de cerrarse este año y hemos conseguido que se mantenga abierto, pero el fiscal Juan Bancalari nos ha dicho que no hay nada, pero lo que nosotros creemos es que no se quiere investigar».

Ángela Hermoso fue asesinada a martillazos, entre las 18 y las 21 y su cuerpo fue encontrado por un vecino que entró a la casa, al sospechar que algo raro estaba ocurriendo.

Tras revisar la escena del crimen, la policía descubrió que faltaban algunos ahorros de la mujer y desde entonces se especula con que la banda que entró a la casa lo hizo con intenciones de robo, pero que al ser descubiertos por la dueña habrían decidido matarla para evitar que pudieran ser reconocidos.

Tres sospechosos

El caso llegó a tener tres sospechosos: un muchacho que en el 2010 tenía 15 años, otro de 16 y un tercero de 18, y en su momento, el juez de instrucción, Ricardo Schulz, especuló con la posibilidad de que fuesen amigos entre sí y que juntos participaron del robo a la vivienda de la víctima, ubicada en la casa «29», de la manzana «10» del barrio Santa Rita.

Según esa hipótesis, los delincuentes habrían sido sorprendidos en el interior de la casa por la víctima, mientras robaban algo de dinero (como mínimo unos 2.000 pesos) y al reconocer que al menos uno de esos ladrones vivía en su mismo barrio, habrían decidido matarla.

Lo cierto es que esta línea de investigación se fue cayendo y que hoy no hay elementos: «»Hoy no hay detenidos e incluso el más chico de los acusados fue sobreseído por falta de pruebas. Pero las pruebas estaban y desaparecieron. Había pelos y restos de piel en las uñas de mi suegra y se perdieron porque en vez de ponerlos en formol los pusieron en agua. Había unas huellas en el martillo y nada se sabe, hay unos pelos que se encontraron en la zapatilla de uno de los acusados y tampoco sabemos nada», dice Adriana.

Pedido

La mujer asegura que la familia no piensa bajar los brazos y que aunque temen ser uno más en la lista de los casos que no se terminan resolviendo, «tenemos que seguir porque el dolor de ver a los responsables en libertad es muy grande.

Lo único que pedimos es que se investigue, que se cite a los testigos que algo saben o escucharon, como ocurre con esa persona que nos ha dicho a nosotros que uno de los acusados le confesó el crimen en su propia casa; el problema es que acá hay gente a la que nunca llamaron a declarar y nosotros creemos que esa es la manera de avanzar. Mire señor, queremos justicia por mi suegra y porque este asunto nos tiene tan mal que nos va a terminar por enfermar a todos».

Fuente: Diario Los Andes.-

1 Comentario »

  • juanma dijo:

    Con que intención ensañarse de esa manera, no tienen lastima por una mujer que podría a ver sido su abuela…. esto no se tiene que quedar si se tiene que hacer justicia por esa pobre mujer, nunca vamos a crecer como país así de esta manera con tanta impunidad