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Lámparas bajo consumo cuestionadas

13/02/2012 Opina

En junio del año pasado comenzó a regir en Argentina una normativa que prohíbe la comercialización de lámparas incandescentes; las popularmente conocidas como focos o bombillas.

La Ley Nacional N° 26.473 se sancionó con el objetivo de «generar un ahorro energético» y de favorecer así la venta de lámparas fluorescentes compactas (LFC), comúnmente denominadas «lámparas de bajo consumo», que hoy son el principal producto de iluminación en lo que refiere a uso doméstico.

Ahora, científicos y entidades ecológicas mendocinas advierten que el contenido de las mismas, que es a base de mercurio, puede resultar nocivo para la salud. Se plantean dos problemáticas fundamentales. Por un lado, qué sucede cuando en un accidente doméstico, por ejemplo, la lámpara cae al piso y se rompe. Por otro, la falta de tratamiento en el destino de esta lámpara que, al igual que una pila, produce contaminación ambiental al ser arrojada en un basural a cielo abierto por ser considerada un residuo peligroso.

«Es fundamental no alarmar a la población ya que si bien el mercurio que poseen es un elemento tóxico no sucederá nada malo si una se rompe en una habitación cerrada. Pero sí hay que tener ciertos cuidados; dejar que el espacio se ventile unos veinte minutos, luego ingresar a recoger los vidrios con guantes y barbijo y, para tirarlos, colocarlos en una bolsa», explicó Oscar Papú del Instituto de Ciencias Ambientales (ICA) de la Universidad Nacional de Cuyo, detallando que los efectos tóxicos del mercurio en el cuerpo son acumulativos.

Así, los problemas que puede generar inhalar este metal pesado son jaqueca, desorientación, desequilibrios, entre otros, que se producen a nivel del sistema nervioso central y también erupciones o sarpullidos cutáneos. «No es que si aspiramos una vez nos morimos pero el efecto es acumulativo ya que es una sustancia liposoluble y no se puede eliminar por la orina, por ejemplo, así que se va acumulando en el cuerpo. Sin embargo, tiene que haberse acumulado una cantidad importante en miligramos para que resulte dañino», aclaró Papú, doctor en Ciencias Biológicas y especialista en residuos no convencionales.

Respecto a la falta de tratamiento residual para las LFC, la ingeniera Electrónica Teresita Capezzone, delegada de la Fundación Cullunche en Maipú, desarrolló: «La llamada ‘ley oscura’ (en referencia a la 26.473) se hizo para generar un ahorro energético pero jamás se definió cuál sería el destino de las lámparas una vez que termine su vida útil. Las mismas son contaminantes y, con ello, suman una chatarra electrónica al medio ambiente. O sea que es una ley incompleta».

En este sentido, el científico del ICA explicó que tanto el mercurio como el plomo, el cadmio y el arsénico son elementos que en baja concentración pueden ser perjudiciales. «Como la gente no ha sido informada tira a la basura las lámparas rotas o que ya no funcionan. Eso, cuando es arrojado en un basural aumenta los niveles de contaminación afectando las napas freáticas superiores que son las que tienen las aguas usadas para riego. Todo lo que arrojamos al ambiente si no está previamente controlado de alguna manera vuelve al cuerpo», deslizó Papú.

Tanto desde la entidad ambientalista como del Instituto de Ciencias Ambientales, manifestaron que ni el gobierno provincial ni el nacional han dado respuesta a esta problemática. «Greenpace fue la que promovió la campaña de cambio de lámparas pero se le escapó ver en dónde las podrán cuando no sirvan. A través de Renace (Red Nacional de Acción Ecologista) se planteó que antes de entregarlas en forma masiva se debió haber previsto un lugar temporal donde ponerlas hasta saber cómo reciclarlas. Pero desde el Estado Nacional no hubo ninguna respuesta», remarcó Jennifer Ibarra, titular de la Fundación Cullunche.

Asimismo, Oscar Papú informó que funcionarios de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Mendoza, a cargo del ingeniero Marcos Zandomeni, se comprometieron a trabajar junto con la Universidad Nacional de Cuyo. «Dijeron que trabajarán con nosotros para mejorar esta situación. Si queremos cuidar el ambiente debemos hacerlo entre todos. Esperemos que los políticos cumplan con su función», cerró Papú.
Fuente: Diario Los Andes.-