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Juzgan a ladrones que picanearon y le cortaron la oreja a su víctima

15/02/2012 1 Comentario

El acusado de un violento asalto a mano armada está sentado en la sala de debate. Es un petiso, bastante morrudo, que tiene un costado de la frente hundido, como abollado; por esa marca en la cabeza y porque según cuentan las víctimas, se le cayó el pañuelo con el que se cubría la cara en pleno asalto, es que el hombre, Fabián Roque Albornoz (44), fue detenido y desde ayer está siendo juzgado, acusado de ser una de las tres personas que en febrero de 2010, ingresaron armados a la casa de la familia Molina, en Tres Porteñas, al norte de la ciudad de San Martín.

El asunto del asalto por el que Albornoz llega a juicio ocurrió el 23 de febrero de año pasado, como a las tres menos cuarto de la madrugada; fue una noche interminable donde hubo golpes, gritos y amenazas, y como todo eso no alcanzó para que apareciera la plata, la banda no tuvo mejor idea que cortarle la oreja a una de las víctimas y picanearla con el cable de un ventilador. Tremendo ensañamiento y solo la fortuna de unos tapones de la luz que se saltaban una y otra vez, parece haber evitado que alguien muriera electrocutado.

El debate

Ya en el juicio, parece que a Albornoz no le gustan las fotos y apenas ve que el fotógrafo de Los Andes lo está apuntando con su cámara, el hombre dibuja con su mano una pistola y se la lleva a la sien: clarito mensaje.

De todos modos, el acusado dice que él no fue, que esa noche estaba en otro lado, que se han confundido al detenerlo y que quienes lo acusan son en realidad una familia de delincuentes que se dedica «a la venta ilegal de pajaritos»; también acusó a la policía de haberlo torturado en una celda para obligarlo a confesar. Sin embargo, no hay nada que avale esta acusación y en realidad el informe del médico policial no da indicios de ningún tipo de apremios. Albornoz está procesado por robo agravado en poblado y en banda y por el uso de arma impropia y de fuego.

La casa de la familia Molina queda en el barrio Aeronáutico, eso es en Tres Porteñas, un distrito rural de San Martín y según el fiscal Juan Bancalari, en la madrugada de ese 23 de febrero, Fabián Albornoz, Miguel Ángel Ávila y un tercero, que al igual que Ávila no ha sido detenido y ni siquiera identificado, entraron a la vivienda pateando la puerta.

Violencia extrema

Una vez adentro, encararon al dormitorio de José Luis Molina, lo alumbraron con una linterna y así, encandilado y amenazado con un arma se lo llevaron al comedor, donde ya estaban su hermano, Hugo Molina y a un inquilino de la casa, Jorge Moya; también despertaron a la mujer de José Molina y a dos niños de 15 y de cinco años. A la mujer y a los chicos los llevaron a una habitación, a los hombres comenzaron a golpearlos para que entregasen plata.

Como el dinero no aparecía y para obligarlo a hablar, a Hugo Molina le cortaron un pedazo de oreja con una tijera de podar; después pelaron con un cuchillo los cables de un ventilador y lo picanearon hasta hacer saltar los tapones de la luz. Parte de este maltrato fue presenciado por la mujer y los niños.

Finalmente los ladrones juntaron unos $ 6.500 y algunos celulares; antes de escapar, a dos de ellos se les cayó el trapo con el que cubrían sus rostros y así pudieron ser reconocidos más tarde como gente de la zona. Albornoz pudo ser detenido, Ávila y el otro siguen sueltos.

El tribunal que lleva adelante el debate está presidido por Eduardo Orozco e integrado por Salvador Arnal y Jorge Del Pópolo. Hoy podría haber sentencia y de ser encontrado culpable recibirá una condena que puede ir desde los cinco a los quince años de cárcel.

 

Fuente: Diario Los Andes.-

1 Comentario »

  • Aguilucho dijo:

    Toda sentencia posible es poca,,con estos individuos tan feroces en sus actos,ademas con el 2×1 pronto salen y seguimos presos de sus actos,, no hay alguien,,que los ejecuten,, la historia cambiaría,, en favor del pueblo,,,