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El llamado de la Selva

21/02/2012 Opina

Osvaldo “ciego” Giménez, el músico de Rivadavia que eligió el Amazonas para vivir.

Integró bandas legendarias como Gaviota feroz, Supercielo y Triciclo mágico, pero fue con Parenalila en donde encontró la mezcla justa entre poesía, rock y mística.

La banda que tuvo su esplendor en mitad de los ochenta se separó justo antes de terminar su primer disco de estudio, cuando ya eran respetados dentro del rock mendocino. A mi entender, los Parenalila fueron pioneros en contar historias de calle, cárcel y excesos entre otras cosas. Algo que en los noventa se llamó rock barrial y que tuvo a Viejas locas y Callejeros a la cabeza. También marcaron una forma de hacer rock en el este, principalmente en San Martin, donde su influencia se notó en bandas como “Los vicios del conde”, “Cruda entrega” y paro acá porque la lista es larga. Después de esa separación Osvaldo tuvo su primer exilio al Amazonas, en donde buscó reencontrarse consigo mismo siguiendo el camino espiritual del Santo Daime.

A fines de los noventa los Parenalila se volvieron a juntar y peregrinaron por la escena local por más de tres años, a su estilo stone característico le sumaron reggae y de allí salieron canciones como “La villa del garrón” o “No quiero que me veas así”. De esa segunda reunión quedó “Máxima Pureza” el único disco oficial que la banda tuvo hasta la fecha, en el que no pudieron faltar “Días ácidos” y “Colifato”, clásicos de la banda y del rock chaca.

Hoy el músico vive en Brasil, más precisamente en Céu do Mapiá (Una pequeña villa a la orilla del río Mapiá, afluente del rio Purús y éste del gran río Amazonas) en donde asegura que encontró su lugar en el mundo.

Viajemos un poco al pasado, al génesis de Parenalila, ¿Cómo se gestó? ¿Quienes fueron sus primeros integrantes?

Osvaldo Giménez: Parenalila se formó como trío: Paya Morán en batería, Gallineto Giménez en bajo y yo en guitarra. No sé como sucedió, pero aparecieron Patricio Iribar y Rizziero Catapano para darle forma a las canciones con sus letras. Nos gustaba hacer eso, curtíamos mucho esos momentos creativos. Luego llegó Marcelo Herrero con los pianos, ahora podíamos saltar sin red. Paya Morán dejó su lugar y el puesto de baterista fue ocupado por Enzo Compagnucci. La pieza que le puso el moño al regalo, fue César Muñoz (Escuela de la calle, La serpiente) en la viola. Eso para mí, fue la mejor época del sonido Parenalila. Después vino después con todo su valor.

Escuchando aquellas primeras grabaciones, hay una fuerte presencia de rock stone ¿Hoy Parenalila sería una banda «rollinga»?

O.G.: Hoy Parenalila no se si sería una banda rollinga, pero con certeza tendría vestigios del pasado.

De la primera etapa quedo un disco inconcluso y en la reunión posterior muchos temas se grabaron en otras versiones… ¿Quedó material sin registrar?

O.G.: Si, de la primera etapa la cinta en el estudio se perdió o se borró, no sé, un accidente. Y lo peor es que estaba muy potente, muy bueno, faltaban sólo las voces. Repito, estaba muy bien para esos días. Si ese disco hubiese sido publicado otra sería la historia de la banda, tengo certeza de eso.

De la posterior teníamos material para hacer dos discos que grabamos antes de venirme a vivir a Brasil. La cosa es que las cintas fueron robadas entre medio de otras cosas de la casa donde estaban guardadas.

Sin duda quedó material sin registrar, otro que se perdió. Lo que sobrevivió está ahí en «Máxima Pureza» y en demos que hicimos en todo ese tiempo.

En las letras hubo un aporte muy grande de Rizziero Catapano, para mi uno de los mejores poetas del rock menduco…

O.G.: El gran aporte fue de Rizziero y de Patricio Iríbar. Ellos la mayoría de las veces escribían juntos, se pasaban papeles todo el tiempo, hacían comentarios en voz baja y así iban tejiendo letras a medida. Hubiera sido algo muy diferente sin estas presencias tan creativas que dieron fuerza al espíritu de Parenalila.

Rizziero, sin duda, es excelente y muy particular, el mejor que he conocido.

De las diferentes etapas nombrame los que a tu entender fueron los mejores shows…

O.G.: Me acuerdo de varios shows en lo que acontecía una magia especial. Sentí muchas veces a la orquesta «vibrando” dentro de aquella magia. Muchas veces percibí la música usándonos para tocarse ella misma. Todo el tiempo que duró la banda fue el mejor show.

Encararías una carrera solista como lo hizo el “galli” (Gallineto Giménez, bajista y compositor de Parenalila y Los vicios del conde entre otras bandas)

O.G.: Desde que vivo aquí tuve que ser solista. Comencé a hacer unas canciones nuevas sin saber cuál sería el rumbo que la música iba a tomar y las fui grabando. Así aparecieron varios ritmos como tango, milonga, chacarera, cancioncitas boludas, reggae…

Lo que hago es aprovechar aquellos momentos en que la inspiración permite que des-componga canciones y por suerte tengo el equipamiento para grabarlas. Haré una selección y las pondré en un disco sin grandes pretensiones. El titulo, “Canciones de amor para el final de los tiempos”. No sé si a eso se le puede llamar carrera, por lo pronto no es más que una expresión, un registro de lo que voy haciendo.

¿Porque tu decisión de irte a Brasil?

O.G.: Mira, eso fue por causa de una búsqueda espiritual, de respuestas profundas a mis preguntas sobre la existencia, sobre la vida. Tuve la suerte de conocer gente de Brasil que me trajo la oportunidad de poder procurar conocer aquellas respuestas y de hecho, todo esclarecimiento es un beneficio, una cura, y yo necesitaba de eso en aquel momento.

¿Y tu costado musical no se vio un poco relegado?

O.G.: Creo que fue demorado o estacionado un poco, pero nunca deje de tocar, y desde hace un tiempo, produciendo algunas cosas y espero concretar algunos proyectos que tengo aquí y otros con gente de Mendoza también.

¿Tenía entendido que hacías un trabajo musical ahí en Brasil?

O.G.: Estuve desenvolviendo junto con algunos amigos un proyecto que se llama “músicos na floresta” que traducido significa “músicos en la selva”. Era para impulsar la cultura musical de los jóvenes de aquí, grabamos un CD con 15 tracks en los que toqué algunas violas, sintes y percusión. Realicé las grabaciones, edición, mezcla y masterización. Los pibes que tocaron son mis héroes…

O sea que tenía un costado social también…

O.G.: Si, era para incentivar la creatividad y para que los pibes vean que no necesitan ser Satriani para hacer algo genuino.

Contame un poco de tu vida en Brasil, ¿Estás viviendo en comunidad?

O.G.: Si, en un pueblito de más o menos 1.400 moradores repartidos en una pequeña villa a las orillas del rio Mapiá , que es afluente del rio Purus, que es del Amazonas. Selva adentro. Aquí desenvuelvo mi vida, privilegiado por estar en un lugar así.

Lejos de los berretines de la gran ciudad…

O.G.: La gente es muy simple y se trata de vivir, sobrevivir, como en cualquier parte del mundo. Lógico, no existe el quilombo de la polución sonora, aérea, y no sé cuantas más que en las ciudades maltratan a la gente sin que lo note. Aquí tenemos internet, televisión, i pod, i phone y todo tipo de tecnología moderna, pero el impacto es mínimo.

Ese avance de la tecnología, puede traer consumismo y otras cosas negativas que vienen con el progreso, ¿Temés que se pierda esa simpleza que tiene la gente en ese lugar?

O.G. La tecnología es buena en muchos aspectos, pero todo tiene su riesgo. La población no deja de crecer, la expansión es inevitable. Tal vez esto aquí se torne una ciudad en el futuro, no lo sé. Confío en la fuerza de la naturaleza que me rodea, ella es una gran profesora que enseña cual es la mejor forma de vivir, la mayoría lo sabe. Espero que las generaciones futuras no se olviden de eso.

Contarme sobre la iglesia del Santo Daime y su asociación con la ayahuasca. También quería saber si en el lugar en donde vos estas, trabajan con adictos a la heroína, a través de curaciones con ayahuasca y músico terapia….

O.G.: El Santo Daime es lo que se conoce con el nombre Ayahuasca. Es un medio que conecta con aquel conocimiento que se encuentra en el interior de cada persona.

La iglesia del Santo Daime se basa en el sincretismo religioso. Es un culto musical por excelencia, así que todo está contenido en la bebida y en los cantos que son el hilo conductor.

Con respecto al tratamiento de adicciones a heroína, te cuento que aquí existió hasta no hace mucho tiempo, un instituto (Instituto de Etnopsicologia Amazónica Aplicada) donde se desenvolvía una pesquisa o investigación en la que se estudiaban los efectos del Santo Daime en el tratamiento de las adicciones, con un resultado bastante positivo. Trabajé allí durante siete años. Muchos de los pacientes que pasaron por allí, hoy son mis amigos.

Te pregunto algo mas como para ir cerrando de tu experiencia en Brasil, ¿Cómo te llevas con los ritmos autóctonos de la región? imagino que te habrán enriquecido musicalmente….

O.G.: Realmente la música de aquí tiene mucho parecido con muchos ritmos folklóricos de allá. De todas maneras encontré por aquí otras formas de ver la música. Claro que todo enriquece, toda experiencia, inclusive las que no tienen nada que ver con la música, enriquecen y dan impulso a la creatividad. Por mi parte intento dar expresión a los volcanes que explotan desde adentro y se convierten en canciones. Creo que el lugar donde habitamos, influye en la música que uno hace. Creo que si viviera en una gran ciudad haría otras cosas un tanto diferentes, pero al final, todo el pasado, la experiencia musical, los referentes que nos dieron su visión (en mi caso, Carlos Calderón, Mario Matar, Gallo Sena y mis amigos de las bandas en que toqué y las bandas que me encantaba escuchar cuando era pibe y esta experiencia aquí en el medio de la selva) hacen que yo sea compuesto un poco de todos los personajes con quienes compartí momentos de inolvidable musicalidad y todos ellos tocan conmigo cada vez que invento alguna melodía, ellos vienen en ella. De mí, creo que solo pongo mi cuerpo y mi alma pentagramada.

¿Y con Mendoza hay algún plan?

O.G.: Tengo algunos planes para hacer un CD junto a Roque Centeno y Cristian Quiroga .Estamos en contacto hace bastante tiempo mentando la cosa. Finalmente creo que las grabaciones serán hechas en Misiones, la mayoría. Algunas de mis partes las grabaré aquí y allá, si es que todo se da para poder ir a Misiones.

Por otro lado estoy intentando armar un grupo aquí en Mapiá con gente que se interesa en encarar un plan creativo, todo en su comienzo insipiente. Veremos….

Tengo otro proyecto para hacer algunas cosas con niños. Espero que al menos con eso los chiquillos se entusiasmen con el arte y algunos encuentren sus talentos y sea un impulso para que los desenvuelvan.

El arte no salva pero ayuda.

¿Pensas volver a Rivadavia a instalarte en algún momento?

O.G.: Por ahora no, estoy bastante conforme y satisfecho con esta elección que hice, aunque siempre llevaré Rivadavia y su gente grabado en mi memoria. Los amigos, los lugares, aquella magia de curtir la vida entre la manada, la plaza y los locos…

Algunos link para disfrutar del trabajo de Osvaldo Giménez:

músicos na folresta: http://www.sendspace.com/file/nkk25v

músicos na floresta: http://youtu.be/NO4AtORXj8M

santo daime: http://youtu.be/13PHHK_UD_U

parenalila: www.youtube.com/watch?v=ZownP7TseIE

parenalila: www.youtube.com/watch?v=Wf5qudxDgns

 

Fuente: ARN Diario.-