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A los tiros y amenazas recrudeció la pelea por las tierras y el agua en la Zona Este

13/03/2012 Opina

Ahora el derecho sobre la tierra y el agua se resuelve a tiros y amenazas. En la zona Este la Justicia tiene en curso varias causas por denuncias cruzadas de usurpación, amenazas, abuso de armas, lesiones y hasta privación ilegítima de la libertad nacidas en diferendos por la posesión de fincas y derechos de pozos para riego. El último incidente, en un campo de Santa Rosa, se inició el viernes a la mañana y terminó el viernes a las 3 de la madrugada, y hasta hubo detenidos y secuestro de armas de fuego.

“A las 9 el puestero me llamó por radio y me contó que unas 20 personas, varias de ella armadas y que habían llegado en un camión y dos camionetas, se habían metido en el campo, lo habían sacado de la casa, la habían vaciado y se habían metido adentro”, contó ayer Paula, hija de Eduardo Catena, titular desde 2008 de una estancia ganadera de 12.500 hectáreas ubicadas entre los kilómetros 50 y 60 de la ruta 153, en Las Catitas, Santa Rosa.

La denuncia fue radicada en la Unidad Fiscal de Santa Rosa en forma casi inmediata. Eduardo Catena y uno de sus hijos fueron hasta el lugar, pero al llegar fueron reducidos a punta de pistola. El estanciero incluso recibió un violento culatazo en el cráneo.

“Después de hacer la denuncia no había llegado ningún móvil policial al lugar. Entonces me llamó mi hermano, que había conseguido escaparse, y me contó que tenían a mi padre encerrado. Entonces llamé directamente al 911”, recordó Paula Catena.

Esta vez sí se movilizó la policía. Cuando los efectivos llegaron al lugar detuvieron a tres personas, a quienes se les imputaron luego los delitos de usurpación y lesiones y se secuestraron tres pistolas y una escopeta Itaka.

“Recién a la madrugada el resto de las personas abandonaron el campo”, contó la hija del estanciero.

Los invasores argumentaron tener la orden de un hombre de Buenos Aires que se adjudica derechos sobre esas tierras y exhibieron documentación; sin embargo en la Unidad Fiscal se desechó su validez y se los imputó.

Según datos de la causa, quien comandaba el grupo es un hombre con domicilio en Godoy Cruz y el resto de las personas, entre las que había mujeres y niños, fueron reclutadas en distintos lugares.

El caso de Rivadavia
A fines del año pasado un conflicto parecido se produjo en una finca de Rivadavia, esta vez referido a los derechos sobre una perforación para extracción de agua de riego.

La denuncia por “turbación de la posesión” fue radicada en la Unidad Fiscal de Rivadavia por Orestes Di Biase, un empresario de Buenos Aires que adquirió en subasta pública la finca Florida del Medio, rezago de la quiebra de Bodegas y Viñedos Gargantini y sobre la que se le otorgó posesión el 23 de agosto de 2011.

El día 30 la finca recibió la visita de un productor vecino, titular de una sociedad anónima, junto con algunos de sus obreros. Cortaron el alambre de púas que da a calle Galigniana, uno rompió el candado colocado en el gabinete del pozo de agua “y puso a andar el motor, haciendo que el agua del pozo fuera hacia la finca del vecino”, se dijo en la denuncia. Luego colocaron nuevos alambrados, separaron el pozo de la propiedad de Di Biase y lo dejaron incorporado al del hombre denunciado como usurpador del derecho de agua.

La fiscal dispuso que las partes en conflicto tuvieron un “derecho compartido” sobre el pozo, medida que motivó que Di Biase también denunciara a la fiscal por prevaricato.
En San Martín
Otra causa por usurpación está en trámite en la Segunda Fiscalía Correccional y Civil de San Martín. La causa se refiere a un predio inculto de 150 hectáreas ubicado en la zona de Montecaseros y cuyo dominio le pertenece a Manuel Marín Guerrero, un inversor de nacionalidad española. El denunciado por el delito de usurpación es un escribano de la zona Este, quien no ejerce su profesión por “una inhabilitación sin término” resuelta en febrero de 2001.

El predio está en poder de Marín desde 1983 pero recién pudo escriturarse en diciembre de 2010.

El año pasado, cuando Marín quiso comenzar a efectuar mejoras en el campo, se encontró con que había alambres cortados, el candado de la tranquera había sido roto y cambiado por uno nuevo y había una nota en donde el ex escribano le anunciaba que esa propiedad era de él.

En una segunda visita a la propiedad se encontró a un par de desconocidos que diciendo que estaban allí por orden del ex notario le impidieron el ingreso amenazándolo con palos.

 

Fuente: Diario Uno.-