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Vecinos de San Martín dicen que no duermen por los ruidos de un boliche

20/03/2012 Opina

Un grupo de vecinos de la ciudad de San Martín viene pidiendo desde hace algún tiempo, que el municipio revea la habilitación otorgada a un boliche que funciona en calle Lima, una zona residencial donde predominan las casas costosas.

Se trata de la gente que vive en las cercanías del local Bai Ben y aseguran que desde fines de diciembre, cuando el lugar abrió sus puertas se les hizo difícil seguir durmiendo por las noches.

«El boliche abre los sábados y también los feriados y desde hace tres meses es imposible dormir durante esas noches, porque el lugar no tiene un sistema de insonorización», asegura Edgardo Consolini, que junto a otros 70 de los vecinos que viven en las calles Lima, Borges y también en el callejón Fernández han manifestado ante el municipio, su negativa a que el boliche Bai Ben siga funcionando sin un sistema de insonorización adecuado.

El secretario de Gobierno de la comuna, Oscar González, explicó que el boliche tiene una habilitación provisoria y que para obtenerla, el local pasó por un control de sonido; además, explicó que los propietarios se comprometieron a poner vigilancia en la zona y a mantener la limpieza de veredas y cunetas.

«Los vecinos dicen que hay ruidos molestos, pero nosotros no lo hemos podido constatar y las veces que hemos concurrido, el local funciona dentro de los valores permitidos y con la vigilancia que les hemos pedido».

A este argumento, los vecinos contestan que una cosa es el sonido que sale del boliche cuando está el control municipal y otra distinta cuando no lo hay: «Lo que pasa es que cuando vienen los inspectores, bajan el volumen», dijo uno de ellos y agregó: «Si usted va a la comisaría verá que hay más de una docena de denuncias por ruidos molestos y eso ocurre, precisamente, porque no podemos dormir; muchos tenemos que encerrarnos y prender el aire acondicionado para intentar descansar algo».

Amparo es vecina de la zona y comentó: «Nosotros no somos vecinos conflictivos y no vamos a salir a cortar una calle o a quemar cubiertas para que nos escuchen; confiamos en el diálogo y queremos una respuesta».

Otro de los vecinos dice que al principio se limpiaban las acequias al final de cada fiesta, «pero como nadie los controla, dejaron de hacerlo y hoy amanecen llenas de botellas y vasos».

Silvia también vive en calle Lima y cuenta que está evaluando la idea de vender su casa: «Las noches que abre el boliche no puedo dormir; me paso toda la madrugada yendo y viniendo y hasta he ido al médico por la ansiedad que me provoca todo esto. Hemos encontrado gente orinando frente a nuestros jardines y también ropa interior. La verdad es que quiero vender mi casa e irme a otro lugar, pero ya me han dicho desde la inmobiliaria que ahora la casa vale una tercera parte y es lógico ¿Quién va a querer venirse a vivir al lado de un boliche?».

Para presentar un argumento a su favor, los vecinos están estudiando contratar a un ingeniero en sonido y a un escribano para hacer un control propio de los ruidos: «Con esa prueba podremos ir a la comuna y si no obtenemos respuesta hasta podríamos iniciarle juicio al municipio por no controlar», dicen.

Finalmente, el secretario de Gobierno, Oscar González, recordó que la habilitación de Bai Ben es provisoria y que su continuidad está atada a que cumplan con las normas; prometió que la comuna aumentará los controles y que revisará la legislación vigente: «Lo ideal es que encontremos una zona para los boliches fuera de los barrios», cerró.

 

Fuente: Diario Los Andes.-