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Renunció el director del hospital: «Lo mío se agotó, ahora que venga otro»

03/04/2012 Opina

Sin haberle encontrado solución a los problemas estructurales que desde hace tiempo acarrea el hospital de La Paz, renunció a su cargo su director, Manuel García: «Me voy con la desilusión de no haber conseguido la ampliación del hospital, un proyecto por el que trabajé durante más de cuatro años», dijo el funcionario y aseguró: «Lo mío se agotó; un párrafo aparte merece el personal del hospital, que en medio de muchas falencias hace un gran esfuerzo para atender al público; si no fuese por ellos me hubiese ido antes»

La salida de García, que según él mismo comentó «ya ha sido aceptada por el Ministerio y sólo falta que se designe mi reemplazo», coincidió con la visita al hospital paceño que realizó la comisión de Salud de Diputados, que constató en el lugar las denuncias que había realizado Los Andes en una nota publicada a comienzos de marzo.

«Hemos encontrado graves falencias tanto en el mantenimiento como en la limpieza del hospital», comentó el diputado radical Diego Guzmán y siguió: «También hay problemas en el suministro de insumos y en la ausencia de algunos servicios esenciales, como es el de Traumatología o aquellos se prestan solo algunas veces en la semana, como ocurre con la Pediatría».

El hospital de La Paz se llama Arturo Humberto Illia y aunque recibe un promedio de 23.000 consultas anuales, el servicio atraviesa graves carencias, como son la falta habitual de ambulancias y de algunas especialidades básicas que no se brindan; además, el edificio tiene techos que se llueven, pisos que se hunden, un sistema eléctrico cargado de parches, baños clausurados y otros inconvenientes que hacen necesaria una solución de fondo.

«Hace más de 20 años que vivo en La Paz y cuando me propusieron el cargo de director lo acepté con la idea de hacer un aporte a los vecinos del departamento», explicó García y siguió: «Y desde el comienzo estuve trabajando en la necesidad de ampliar el hospital, ya que si bien el departamento sigue teniendo unos 10.000 habitantes, en los últimos años el tránsito por la ruta 7 creció en más de un 50% y se hacía necesario contar con algunos servicios esenciales, como es la Traumatología, para atender a los accidentes que ocurren en la ruta».

García armó un proyecto para ampliar el hospital: «Muchos colaboraron para llevar esta idea a buen puerto; queríamos ampliar el laboratorio, los consultorios, la guardia, dotarlo de algunos servicios que no hay en La Paz o que funcionan de manera intermitente, como es Traumatología, Pediatría, Radiología o Psiquiatría».

De a poco, con muchas idas y vueltas, el proyecto fue avanzando hasta que un análisis del terreno tiró todo el sueño por tierra: «No se puede construir en los alrededores del hospital porque el suelo no está firme» explicó García y agregó: «Cuando me enteré de eso se me cayeron todas las expectativas; ya está, lo mío se agotó y ahora que venga otro».

Sin posibilidades de ampliación, la única solución es la construcción de un nuevo hospital, asunto que requiere no menos de 30 millones de pesos y que García ve lejano. El hospital recibe siete millones de pesos de presupuesto y destina más del 80% al pago de sueldos, lo que deja muy poco margen para tareas de mantenimiento.

El Illia tiene muchos inconvenientes y las reparaciones son solo parches: los baños no están adaptados al uso de los discapacitados y los sistemas eléctricos y de agua fallan habitualmente.

 

Fuente: Diario Los Andes.-