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Diez años de prisión por asesinar a un cosechador

20/04/2012 3 Comentarios

Jesús Rosas (23) y Fabián Robledo (31), alias ‘Pulmosán’, llegaron a juicio acusados de un delito complicado como es el de homicidio agravado por alevosía.

La víctima, un obrero rural jujeño llamado Rodolfo Teseira (38), había muerto tras una docena de puñaladas que recibió durante una pelea ocurrida en los patios de una finca de Rivadavia y su cuerpo fue lanzado a las aguas de un canal de riego, de donde lo rescató la policía cuatro días más tarde.

El crimen ocurrió en marzo de 2011 y este lunes los acusados fueron llevados a un debate que duró cuatro días y terminó ayer con una sentencia más leve de lo que muchos esperaban: diez años de cárcel para Rosas y la absolución para Robledo, que a pedido del tribunal será investigado por el delito de encubrimiento.

Pese a la cantidad de puñaladas que recibió Teseira, algunas de ellas por la espalda, para el tribunal no hubo alevosía y así, sin agravantes, el caso pasó a ser un homicidio simple. «Cuando hay pelea no hay alevosía porque ésta implica un ataque traicionero y sin riesgos para el que mata», comentó una fuente de la Cámara del Crimen de San Martín.

Así, recalificado como homicidio simple, la pena se reduce a una escala que va desde los 8 a los 25 años de cárcel.

En su alegato, el fiscal, Mariano Carbajal, pidió la mínima pena para Rosas y el tribunal le sumó en la sentencia solo un par de años más. «Los jueces hubiesen preferido una condena mayor, de 12 ó 15 años, pero hay jurisprudencia que dice que no se puede condenar por más de lo que pide el fiscal», aseguró la fuente.

El caso ocurrió a comienzos de marzo del año pasado, cuando el jujeño Rodolfo Teseira llegó al Este buscando cosecha y la consiguió en una finca de Rivadavia. El hombre tenía 38 años y solo alcanzó a trabajar unos pocos días, porque en la siesta del 7 de marzo su cuerpo apareció flotando en un canal de riego en zonas de Junín. Parte del cadáver estaba atado con alambre y tenía encima una docena de puñaladas.

El 3 de marzo, Teseira y Rosas estuvieron en la casa de Robledo, que queda en una zona rural de Medrano. Los tres eran gente conocida de la cosecha y esa noche se juntaron a conversar y a tomar unos vinos.

En algún momento arrancó una discusión entre Teseira y Rosas, y el asunto se fue caldeando hasta que hubo una pelea en la que el jujeño sacó la peor parte y se llevó doce puñaladas, tres de ellas en la espalda y el resto en las piernas y el pecho.

Luego, el cuerpo de Teseira fue llevado a través de un callejón y arrojado a las aguas de un canal que hay en los fondos de la vivienda. Esa misma madrugada, Rosas y Robledo pasaron una rastra de disco de tractor para borrar las huellas.

El tribunal estuvo presidido por Salvador Arnal e integrado por Eduardo Orozco y Jorge del Pópolo, y según comentó la fuente: «A favor de Rosas jugó su confesión del crimen, la determinación de que se trata de un disminuido mental que razona como un niño (sic), los maltratos que recibió de pibe y el hecho de que se trata de un adicto al alcohol y a los estupefacientes. En contra está el número elevado de puñaladas y la decisión de tirar a Teseira al canal y borrar las huellas».

 

Fuente: Diario Los Andes.-

3 Comentarios »

  • el sincero dijo:

    HAY Q SER ASESINO PARA TENER SUERTE

  • dani dijo:

    Haci estamos

  • anonimo dijo:

    ESA ES LA JUSTICIA QUE LA ARGENTINA TIENE