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Un niño traído de Bolivia era explotado en una finca

25/04/2012 Opina

La nefasta historia salió a la luz en marzo, pero recién en los últimos días tuvo difusión. Su protagonista es un niño de sólo 12 años, quien habría sido traído al país de manera ilegal desde su Bolivia natal para dedicarse al trabajo rural y que fue rescatado por una mujer de la esclavitud en la que vivía desde vaya uno a saber cuándo, en una finca del departamento de San Martín.

Mientras desde la Dinaf y el Consulado de Bolivia hacen hasta lo imposible por dar con la identidad y la locación de los padres del chico (no descartan que también estén trabajando en algún punto del país, tal vez en las mismas condiciones que su hijo), el niño actualmente está bajo la custodia de la madre de otro joven que trabajaba con él. Esta mujer fue, precisamente, su salvadora.

«Estamos esperando que se resuelvan algunos asuntos judiciales que tienen que ver con la custodia del chico, pero de entrada sabemos que es un caso que va a dar para largo por sus características y no se va a resolver rápidamente», destacó la directora de Promoción y protección de derechos de la Dinaf, Rosana Corinaldesi.

Cronología

El 23 de marzo pasado, a la sede del consulado de Bolivia en Mendoza (ubicado en el callejón Lemos de Ciudad) llegó una mujer junto a un chico. Esa visita se transformó en la punta del ovillo para la investigación que se iniciaría en ese momento.

«La mujer dijo que venía de San Martín y que era la madre de un joven que trabajaba con el chico que iba con ella. Se presentó para pedir ayuda, ya que el niño había manifestado que era de Bolivia y que tenía 12 años», contó la directora de esa área de la Dinaf, quien también estuvo junto a la mujer y al chico ese día en la sede diplomática.

Los datos que se manejan sobre el pequeño son en potencial, ya que es todo en base a lo que él ha manifestado considerando que no tiene consigo ningún documento que lo identifique. Lo que complica aún más las cosas es que las autoridades del consulado tampoco han encontrado hasta el momento registros sobre su identidad en el país del norte, al menos en las primeras averiguaciones que han realizado y en base al nombre aportado por el propio chico

«Hemos tomado la medida excepcional de que el chico se quede con la mujer, ya que no tiene ningún vínculo familiar cercano. No sabe nada de sus padres. Él dice que los padres lo mandaron desde Bolivia con un señor y que en una parte cruzaron caminando, pero de él tampoco se sabe nada», agregó la funcionaria de la Dinaf.

En buen estado

Cuando el chico llegó al consulado ya llevaba algunos días viviendo con la mujer. Según los investigadores, el hecho de que no se haya escapado de un momento para el otro fue fundamental para que no presentara ningún cuadro de shock o alteración.

«Mientras estuvo con nosotros, casi ni habló, se lo veía muy tímido. Recién lo escuchamos cuando se lo entrevistó en el consulado. De salud estaba bien. Tenía una herida en la rodilla pero era vieja y él contó que se la había hecho hacía ya algún tiempo, trabajando en la cosecha con su padre», sostuvo Corinaldesi.

De su relato también se desprendió que estaba haciendo trabajos rurales en condiciones inhumanas, esclavizantes y no quedó descartado que haya sido víctima de maltratos por parte de sus empleadores.

En otro momento de la primera entrevista, el niño indicó que si volvía con los padres no iba a encontrar ninguna diferencia, ya que también tenía que acompañar a ellos a trabajar en el campo, exactamente el contexto en el que sufrió esa lastimadura que se le detectó.

«Ahora seguirá en custodia de la señora, a la espera de que se resuelva el trámite judicial. También estamos trabajando para que inicie un tratamiento psicológico, así como también se logre insertar en la escolaridad y se tramite su documento de identidad», contó la funcionaria.

La investigación por trata y trabajo infantil, en tanto, se realiza en paralelo y está en manos de la subsecretaría de Trabajo.

 

Fuente: Diario Los Andes.-