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Cayó por una violación, confesó un asesinato y terminó absuelto de todo

03/05/2012 Opina

El caso de Marcelo Pastrán (19) es de lo más curioso y ofrece dos miradas opuestas. Así, mientras que para algunos se trata de un joven afortunado, que pese a haber confesado un crimen en 2010 sorteó a la Justicia y terminó sobreseído, para otros es apenas un pobre y confundido desventurado que se hizo cargo de un asesinato en el que nada tuvo que ver y que además pasó los dos últimos años en prisión acusado de la violación de su hermana, de la que también resultó inocente.

Más allá del cristal con el que se lo mire, de lo que no hay dudas es de que el de Marcelo Pastrán resulta ser un caso extraño y hasta grotesco, que en su momento sirvió al gobierno de Celso Jaque para descomprimir los reclamos y dar como resuelta la investigación del crimen de la joven Mayra Tarifa (15), violada y asesinada el 25 de marzo de 2009 en un descampado en Junín, un hecho que quedaría entre los más violentos de los ocurridos en la zona Este.

El asunto arrancó en marzo de 2010, cuando Marcelo Pastrán fue detenido en Los Barriales, distrito de Junín, acusado de haber violado a una de sus hermanas, a quien retiró de la escuela en la siesta del 23 de marzo. La denuncia la realizó la directora de la escuela a partir de los dichos de la supuesta víctima, una niña de 14 años que contó que su hermano la violó en medio de unos cañaverales.

Ya en prisión y a la espera del juicio por abuso agravado, Pastrán saltó a las páginas de los diarios cuando confesó haber participado en el crimen de Mayra Tarifa, cuya violación y homicidio habían originado cerca de una decena de marchas de silencio en Rodríguez Peña, el hasta entonces tranquilo pueblo de Junín en el que vivía la niña.

Qué dijo

Pastrán contó que él, junto con un vecino de 17 años (capturado en su momento) y al remisero Luis Martínez (27 años, finalmente condenado a perpetua por ese crimen), interceptaron a Mayra cuando se bajaba de un colectivo en el cruce de las rutas 60 y 61. Dijo que la subieron a la fuerza al auto, que comenzaron a manosearla y, como la chica se resistía, dijo que la golpearon y la llevaron hasta un paraje alejado, donde la violaron y la tiraron inconsciente al canal matriz San Martín, de donde más tarde fue rescatado su cuerpo.

La confesión fue un alivio para el ministro Carlos Aranda, que aseguró que el caso estaba resuelto, y aunque Pastrán y el joven al que acusó quedaron imputados (Martínez para entonces ya estaba preso), en diciembre de 2010 fueron sobreseídos, porque el Primer Juzgado de Instrucción entendió que eran contradictorias las versiones que Pastrán daba sobre lo ocurrido.

Sin embargo, parte de los investigadores creen que fue apartado equivocadamente y que lo correcto hubiera sido dictarle una falta de mérito que no lo desvinculara totalmente, ya que habían elementos que aún lo comprometían. El juicio por Mayra se hizo a fines de 2011 y Pastrán fue llevado desde la cárcel para declarar como testigo: una vez más, volvió a dar una versión confusa de los hechos.

A fines de febrero, Marcelo Pastrán fue llevado a juicio por la violación de su hermana, en un debate que se vio interrumpido por una prueba de ADN que en su momento no se hizo. Finalmente, la semana pasada se conoció la sentencia y Pastrán resultó absuelto por la duda.

En los fundamentos, el juez Armando Martínez subrayó que la víctima dio diversas versiones de lo ocurrido y que en el debate directamente negó la violación, que las pruebas de ADN dieron negativo, que los policías no encontraron rastros ni pruebas de abuso, que el examen psicológico de la víctima la daba como fabuladora y que ambos presentaban algún tipo de retraso mental.

«Es un caso de lo más extraño, no hubo pruebas suficientes para condenarlo, ni cuando lo acusaron de violación ni cuando se confesó asesino, aunque no son pocos los que mantienen dudas de su inocencia», resumió una fuente de tribunales.

 

Fuente: Diario Los Andes.-