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La usurpación de 30 hectáreas en Palmira ya cumplió más de un mes

03/05/2012 Opina

Si en la Fiscalía pensaron que librando intimaciones de desalojo iban a lograr recuperar las 30 hectáreas ocupadas en Palmira, se equivocaron. Si bien algunas familias decidieron abandonar el lugar, estas fueron remplazadas por otras que utilizaron los cobertizos ya existentes para hacerse fuertes en el lugar. Por ahora, los gobiernos municipal y provincial no han adoptado una postura definida en el conflicto y algunos afectados estiman que esto se debe a que hay punteros políticos promoviendo las usurpaciones en la zona.

Están en un brete: creían que una notificación judicial iba a hacer que 300 familias dejaran el lugar sin chistar, pero al contrario, cada vez están más firmes, más asentadas y más seguras de que su posición es válida y correcta.

Desde el 12 de abril familias procedentes de distintos sectores de San Martín, especialmente de barrios periféricos de Palmira, comenzaron a levantar pequeños campamentos en un amplio terreno ubicado en el lateral sur del camino de cintura, entre los carriles San Pedro y Chimbas, sosteniendo que esa era la única alternativa que les había quedado para comenzar a resolver sus necesidades habitacionales.

La ocupación generó tres denuncias de propietarios: la unión vecinal José Hernández, la sucesión Castro y una fundación religiosa. Días después, luego de comprobar que algunos de los denunciantes tenían la documentación en regla de la propiedad de esas tierras, la Fiscalía intimó a los ocupantes a desalojar el lugar. Nada ocurrió.

La Comuna ha reconocido la necesidad real de los ocupantes y ha insistido en que no tiene directa injerencia en el conflicto porque las tierras ocupadas son de privados. Sin embargo, se realizaron contactos para reubicar a las familias en tierras fiscales y comenzar a organizarlas en mutuales. Esto tampoco alcanzó.

Quienes han relevado a las familias ocupantes sostienen que la gran mayoría eligió la toma como solución o, en todo caso, de llamar la atención sobre sus necesidades. Pero también sostienen que gran parte de los ocupantes fueron organizados e impulsados por dos o tres personas que se mueven habitualmente como punteros políticos de ideologías cambiantes.

“Son personas que se encargan de detectar la necesidad de la gente y luego le promete soluciones y en época eleccionaria, ofrecen una cantidad de votantes al partido que mejor les convenga”, sostuvo un operador político de San Martín que ha trabajado sobre este caso en las últimas semanas.

“Estas personas saben que la ocupación sin el ejercicio de la violencia es una falta menor que difícilmente alguien se arriesgue a reprimir, máxime en un departamento y en una provincia gobernadas por el peronismo”, agregó.

Entre tanto el futuro de estas tierras en incierto. Desde el IPV se apuró el llamado a licitación de la totalidad de la segunda etapa de la unión vecinal José Hernández, como manera de dejar en claro qué carriles priorizará el Instituto. Mientras tanto, en Palmira sigue la tensión.

 

Fuente: Diario Uno.-