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La importancia del lavado de manos

04/05/2012 Opina

Durante la pandemia de gripe A en 2009 se realizaron fuertes campañas sobre medidas preventivas que debían tomarse, entre ellas el lavado de manos. Aquellos fríos días invernales en que el aire se inundó de una mixtura entre preocupación, precaución y paranoia fueron el ámbito propicio para que estas medidas tuvieran eco masivo en la población.

Los efectos pudieron verse al año siguiente, cuando las estadísticas mostraron que las enfermedades infecciosas, especialmente las respiratorias y las diarreas, disminuyeron notablemente, sobre todo en la población más afectada: los niños.

Sin embargo, con la gripe A ya casi en la anécdota histórica las cosas volvieron a su laxitud habitual. Por eso es que la Organización Mundial de la Salud declaró aquel año el 5 de mayo como el Día Mundial del Lavado de Manos, para generar conciencia entre la población en general y entre los profesionales médicos en particular.

Las manos son las principales portadoras de gérmenes que causan enfermedades. Por eso, «la mayoría de las infecciones que se transmiten por contacto se evitan a través del lavado de manos», sostiene el doctor Héctor Abate, jefe del servicio de Infectología del hospital Notti.

Una breve pasada por el lavatorio puede prevenir el contagio de enfermedades respiratorias, como bronquiolitis, gripe y hepatitis A, entre otras más graves, a las cuales hay que sumar las diarreas en los más pequeños. Justamente es entre los niños que se registran mayor cantidad de muertes por estas patologías.

Es que el lavado corta la cadena de trasmisión de ciertas enfermedades ante las cuales las manos actúan como vectores.

«Es la medida de prevención más importante para la comunidad y dentro del hospital», subrayó Abate; sin embargo, destacó que luego de la mencionada pandemia «la gente perdió la percepción de riesgo, la cual es importante para mantener el hábito, y perdió el miedo, relajando su conducta». Para graficar argumentó que como el germen no se ve la gente cree que no existe.

Salvar vidas

«Las manos limpias salvan vidas», es el argumento y hasta el slogan al que apelan diferentes organizaciones. Una de ellas es la Alianza Global entre los Sectores Público y Privado para Promover el Lavado de Manos (PPPHW, por sus siglas en inglés), que destaca la importancia de usar siempre jabón en el procedimiento, ya que muchos creen que quedan limpias sólo con agua.

«El lavado de manos con jabón es una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir enfermedades diarreicas y la neumonía, que juntas son responsables de la mayoría de muertes infantiles. Cada año, más de 3,5 millones de niños y niñas no llegan a celebrar su quinto cumpleaños debido a estas enfermedades», asegura la ONG en un documento elaborado para guiar las campañas.

Y va más allá al sostener que enraizar la práctica del lavado de manos con jabón antes de comer y después de ir al baño podría salvar más vidas que cualquier vacuna o intervención médica, reducir las muertes por diarrea casi a la mitad y evitar un cuarto de las muertes por infecciones respiratorias.

Cuestión cultural

Incorporar el hábito del lavado de manos es sin dudas una cuestión cultural que requiere de un aprendizaje. En este sentido es fundamental el rol de los padres y maestros en la rutina cotidiana, porque actúan como modelos y motivadores.

«Los papás deben dar el ejemplo para que los chicos vean cuándo es mejor el lavado de manos», recomienda Abate. Es decir, luego de ir al baño, antes de comer, al llegar a casa de la calle o cuando se realiza alguna salida (un cumpleaños en un pelotero o al aire libre, donde deben higienizarse las manos antes de comer).

Además hay que tener en cuenta que es un hábito que, como todos, mientras más de niño se adquiere más perdura y más se replica.

Al ámbito educativo también le compete un rol protagónico, ya que además de garantizar las condiciones para la higiene debe inculcar a los niños el lavado antes de ingerir alimentos en el recreo.

Finalmente, la campaña que se realiza también apunta a los profesionales médicos, que si bien tienen incorporado el hábito deben afianzarlo, especialmente antes de atender a cada paciente o de realizar un procedimiento.

Desde el Área de Educación para la Salud del Gobierno aseguran que este año no se ha dado al tema tanto despliegue como el anterior ya que han preferido concentrar recursos en la campaña para prevenir enfermedades respiratorias, en la cual el tema está incluido.

Hoy, en el hospital Carrillo de Las Heras, los actores Adrián Sorrentino y Gabriela Simón buscarán generar conciencia en unos cien niños de jardines de infantes que además recibirán una chocolatada y una bolsita de higiene.

 

Fuente: Diario Los Andes.-