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«No te vamos a violar, sólo queremos la plata»

11/05/2012 Opina

Los asaltos violentos y en banda no dejan de repetirse en las zonas rurales, y esta vez les tocó a dos familias que viven en Chapanay, en una finca ubicada 30 kilómetros al norte de la ciudad de San Martín. Siete delincuentes armados y con un plan aceitado irrumpieron al mismo tiempo en las casas de los hermanos Norberto (68) y Agustín Pepa (59), redujeron a las familias y escaparon del lugar con $ 30.000, mercadería y electrodomésticos. Fue un asalto violento, al punto que Agustín Pepa recibió un disparo en su pierna y un segundo tiro pegó en un marco, a centímetros de su cabeza. Investiga la fiscalía de San Martín pero no hay detenidos.

«Estaba viendo el partido de Boca y justo cuando hace el gol Riquelme me tiran la puerta abajo de una patada», recuerda Norberto Pepa, y sigue: «En un instante tenía adentro de la casa a cuatro tipos que no me dieron tiempo a nada. Fíjese que tengo una escopeta colgada en la pared, pero no hubo caso, fueron rápidos».

Separadas por un portón que da acceso a los vehículos, las casas de Norberto y Agustín Pepa están en el km 18 del carril Chimbas, al norte de San Martín, una zona castigada por robos y asaltos.

Sincronizado con el primero, un segundo grupo de delincuentes irrumpió en la casa de Agustín, donde también estaba su señora. El hombre intentó escapar hacia el dormitorio pero uno de los asaltantes hizo dos disparos, uno le perforó la pierna derecha y el segundo pegó en un marco, cerca de su cabeza y de la de su esposa.

«Estaban encapuchados y armados; nos ataron a todos en el comedor, incluso a mi hijo de un año y medio», dice Shirley, hija de Norberto, y agrega: «Me dijeron que no me iban a violar, que ellos trabajaban de otra cosa, buscando plata, y que eso es lo que querían».

Por estos días, los Pepa están haciendo arreglos en su finca, ampliando parte del viñedo, y es por eso que andan con unos pesos de más que ocupan para comprar palos y alambre. Parece que alguien pasó el dato a los delincuentes y la banda llegó buscando precisamente esa plata.

Una vez dentro de las casas, los asaltantes cerraron el portón y apagaron las luces de los patios. El vecino más cercano está a 200 metros, por lo que no tenían problemas de pasar allí todo el tiempo que creyeran necesario. «Estuvieron más de una hora. Intenté convencerlos de que la plata estaba en el banco y me dijeron que se iban a llevar a mi esposa hasta que yo consiguiera el dinero. Finalmente se los di, se enojaron porque mentí y me golpearon», dijo Agustín.

Con $ 30.000, algunos celulares, una computadora y mercadería, la banda escapó del lugar, posiblemente en un auto que los esperaba afuera.

 

Fuente: Diario Los Andes.-