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Escasos recursos en los centros de salud

10/06/2012 Opina

Por el servicio asistencial y preventivo que deben cumplir, son uno de los pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida de la población.

Sin embargo, a través de los años y de los diferentes gobiernos, los centros de salud de Mendoza parecen estar por detrás de cualquier prioridad. Y en la época en que se presenta la mayor cantidad de consultas a raíz de las enfermedades respiratorias, las necesidades -una vez más- se hacen sentir.

En una recorrida de Los Andes, no sólo los pacientes expusieron sus quejas por tener que soportar largas horas de espera en el frío o regresar a casa sin la posibilidad de que sus hijos o nietos sean revisados por un pediatra.

A sabiendas de que esas situaciones ya forman parte del día a día tanto en zonas rurales como en los barrios más necesitados de la provincia, los propios directivos, enfermeros y médicos, así como el personal que presta servicios de asistencia social, se animaron a dar a conocer las carencias que deben afrontar y resolver de la mejor manera posible.

En muchos casos, la falta de personal (profesionalizado o no) es lo que genera que la cantidad de turnos que se entregan diariamente sea mucho menor de lo que los pacientes demandan.

También hay escasez de remedios básicos -como antiinflamatorios, antifebriles o ampollas orales para hipoglucémicos- e insumos médicos.

Pero el panorama es aún más complejo en aquellas salas que padecen de problemas edilicios aún no resueltos, y tanto médicos como pacientes y personal administrativo se ven obligados a trabajar sin las condiciones mínimas necesarias, como la calefacción.

La semana pasada, el panorama se completó con los paros producidos en el marco de los reclamos salariales que llevaron adelante los gremios Ampros y ATE. La medida obligó al Gobierno a buscar una negociación y posterior acuerdo.

Pero en el medio, hubo poca concurrencia de pacientes a los centros asistenciales, que estuvieron prácticamente vacíos.

Más allá de estos hechos puntuales, los cierto es que los centros sanitarios padecen de un mal difícil de curar, porque en líneas generales, Mendoza carece de un proyecto profundo en lo referente a atención primaria.

El mismo Gobierno reconoce que el presupuesto destinado a esta importante red de atención es escaso. De hecho, del total del dinero que este año fue aprobado para salud ($ 1.650 millones), 80% va a los hospitales y sólo el 20% restante se destina a los centros de salud.

«Tenemos un presupuesto muy bajo, pero los medicamentos están, justos, pero hay», expresó el director de Centros de Salud de la provincia, Ricardo Miatello, y agregó que un modo de resolver la falta de médicos y enfermeros es «ordenando al personal».

Desde su visión, una ayuda muy significativa que han recibido las salas de las diferentes zonas de la provincia es la que llega desde la Nación, a través de los planes Nacer y Remediar.

Sucede que por cada paciente atendido, los centros facturan la prestación y esto les permite ?autogestionar’ los fondos de manera independiente. Otra parte del dinero con el que se abastecen llega del cobro a las obras sociales, cuando llegan personas con cobertura.

Falta de profesionales

La realidad muestra que todo parece poco a la hora de dar una respuesta eficiente a las madres, niños y ancianos que requieren de atención médica antes de que su patología se complejice.

«La situación es la misma en todos los centros de salud. Falta gente, los insumos que mandan del Gobierno son muy limitados y la demanda es muy alta; ya se sabe», comentaron desde el centro asistencial del barrio La Gloria.

En Godoy Cruz, como así también en Las Heras, Guaymallén, Capital y el resto de los departamentos, los centros sanitarios presentan problemas disímiles, pero hay uno que se repite:

«Lo que más nos falta es recurso humano. En nuestro caso tenemos un pediatra a punto de jubilarse pero todavía no hay quién lo reemplace. También carecemos de personal administrativo y enfermeros», aseguró Rodolfo Bernal, director del centro asistencial del barrio Espejo de Las Heras.

El profesional explicó que allí se otorgan unas 20 mil prestaciones anuales; en tanto que un agente sanitario complementa la labor de ir a buscar a los pacientes a los barrios. En algunas ocasiones, las falencias buscan ser solucionadas a través de los gremios de la salud que reciben las denuncias.

Un ejemplo reciente se dio cuando el personal de un centro asistencial emitió un comunicado a Ampros para que el Gobierno resolviera un faltante de ampollas. Tras la presentación efectuada por el sindicato, ese inconveniente puntual fue resuelto.

Carencias de todo tipo

En la sala ubicada en el barrio Patrón Santiago (Guaymallén) el problema es complejo. Faltan medicamentos, elementos de limpieza y los servicios de Psicología, Nutrición y Odontología están paralizados.

Lo peor es que el médico clínico que había hasta hace poco se jubiló y fue reemplazado por otro profesional al que le autorizaron menos horas. «La mayor deficiencia está en el área clínica y a la vez tenemos mucha demanda», explicó Teresa Sevald, la directora.

En toda la provincia hay 334 centros de salud, de los cuales 279 dependen del Ministerio de Salud y el resto se divide entre los diferentes municipios. Por lo general, la población que requiere de este servicio debe afrontar carencias de todo tipo, por lo que la asistencia médica, así como la entrega de leche y/o medicamentos, les resulta indispensable.

«Si no fuera porque acá me dan los remedios, no sé qué haría. Por suerte hasta ahora no he tenido problemas», comentó una señora mayor de edad mientras esperaba ser atendida en el centro de salud cabecera de la Cuarta Sección, de Ciudad.

Rosa Vallejo (56), por su parte, no tiene la misma suerte con el centro asistencial de su barrio, el Sol y Sierra de Godoy Cruz. «Cuando no es que falta el clínico, el problema es el pediatra o si no hay que esperar demasiadas horas», comentó la mujer, que tiene 18 nietos y muchas veces es la encargada de llevarlos a los controles médicos.

La sala que funciona en el barrio Cinco Mil Lotes de Las Heras todavía no tiene un edificio y, de hecho, los pacientes son atendidos en una casa muy precaria que ni siquiera tiene teléfono.

«Si prendemos un enchufe, por ejemplo, salta la térmica. Nosotros le ponemos mucho esfuerzo, sobre todo por los pacientes que llegan aquí y que son muy necesitados», se sinceró Marta Cambria, trabajadora social del lugar.

 

Fuente: Diario Los Andes.-