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El jardín nucleado del Barrio Libertad lleva el nombre de una luchadora social

28/08/2012 Opina

Ayer, en una siesta ventosa aunque colmada de emoción y calidez  en el corazón de todos los presentes, entre ellos, el Intendente Municipal Jorge Giménez, vecinos, docentes, padres y alumnos del Jardín Nucleado 0-134 de nivel pre inicial, se realizó el acto de imposición del nombre Noemí Servant de Giménez a  esta institución educativa, responsable de educar y estimular las capacidades cognitivas de los más pequeños.

Por decisión unánime y con absoluto consenso democrático, todos los vecinos del barrio Venier, hoy libertad,  acordaron que el Jardín Nucleado 0-134, debía llamarse Noemí Servant de Giménez: un nombre y un homenaje justo, en vida, para esta mujer que luchó para que la escuela primaria Segundo Llaver y para que el jardín estuvieran allí, en ese espacio de esta gran barriada de Palmira.

Imponer el nombre de una mujer que aún vive es un gesto para imitar. Generalmente esperamos el paso a la inmortalidad para recordar a alguien. Sin embargo, la comunidad educativa del jardín y los vecinos del barrio consideraron que la tenacidad y perseverancia de Noemí son los símbolos que deben identificar a esa institución educativa.

Adriana Ramírez, directora del Jardín Nucleado no ahorró elogios y afirmó categórica: “Noemí se destacó por su vocación de servicio. Es un ejemplo de ciudadana y principalmente, una referencia en vida para sus vecinos de un valor primordial, la solidaridad. Por eso, y sin dudarlo, los habitantes del barrio  juzgaron que esta mujer representa amor y afecto hacia el otro”.

Luego de la bendición realizada por el Padre Horacio Day, de la Parroquia San Pedro y San Pablo, con una fortaleza y energía vibrante en su voz, Noemí manifestó su sentido agradecimiento hacia todos.

“Sentía que el corazón se me iba a explotar”, exclamó al dirigirse a los presentes.  Nunca creí merecer esto, sentenció y añadió: tengo un esposo que me aguantó. Agradezco a los que están y a los que no están. Hace casi tres años que no vivo aquí pero sigo con mi espíritu en este lugar. Gracias a las autoridades que creyeron en nosotros”.

Finalizó apelando al público femenino presente en el acto: “Mujeres, a ponerse las pilas y a trabajar por el jardín. Formen grupos de jóvenes, de adultos y trabajemos para salir adelante”.

Una coequiper batalladora, agustina de castro

Noemí trabajó por su barrio con mucha constancia, ésa que logra contagiar al resto y que empapa de coraje el espíritu de los más desanimados. A  su lado estuvo una coequiper batalladora, Agustina de Castro. Dos almas diferentes con sueños e ilusiones semejantes.

La Idea de la escuela nace como consecuencia del dolor. Muchas madres acompañaban a sus hijos hasta la ruta 50 para que tomaran el micro para ir a estudiar hasta la ciudad de San Martín. Sin embargo, un suceso trágico movilizó a Noemí, para poner punto final a la desdicha.  La idea era tener una escuela en el barrio.

Junta a Agustina salían en la siesta, después de todas las tareas del hogar, a juntar ladrillos. La primera vez que salimos sólo conseguimos dos, cuenta. Tener una escuela en el barrio era apremiante para que más niños no fueran atropellados por la imprudencia o, quizás, el destino en el rojo del asfalto de la ruta 50.

El apoyo de todos los vecinos

A Esta empresa social se sumaron todos los vecinos logrando recuperar bancos, pizarrones, gestionar el nombramiento de los docentes y conseguir el terreno en el municipio. El tiempo premió el esfuerzo. Paso a paso tuvieron la escuela en la calle 1. Hoy es la Segundo Llaver y a su lado, el Jardín 0-134 con nombre propio: Noemí Servant de Giménez, una argentina, ejemplo de vida.

Las palabras del intendente

“Gracias por ponerle el nombre de alguien que está todavía caminando”, dijo Jorge, Intendente de San Martín e hijo de Noemí. “mi vieja pensó en el bien común y aquellos tiempos que hoy recordamos, fueron momentos de grandes enseñanzas”, evocó el jefe comunal, acompañando a su mamá, esa líder social que seguramente le habrá enseñado a luchar por los ideales de todos.

El acto de imposición del nombre culminó con regalos para la escuela. El que más algarabía causó fueron los pares de zapatillas que el intendente entregó para todos los pequeños del jardín. Para que caminen el barrio como lo hizo Agustina y Noemí, en su cruzada humanitaria.

 

Fuente: Prensa Municipalidad de San Martín.-